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La vuelta de Zelaya reavivó la tensión en Honduras.
Honduras amaneció bajo un riguroso toque de queda vigente desde las 16.00 horas del lunes y establecido hasta las 18.00 horas de este martes.
Al menos una veintena de personas resultaron lesionadas y fueron atendidas en el estatal Hospital Escuela, según medios locales, mientras que la Policía confirmó la detención de otras 150, un centenar de ellas por violar el toque de queda y el resto por participar en disturbios en las inmediaciones de la legación.
Las autoridades no han confirmado si en los enfrentamientos entre seguidores del derrocado mandatario y las fuerzas de seguridad hubo muertos, como aseguran versiones de seguidores de Zelaya.
Tras regresar por sorpresa al país, 86 días después del golpe de Estado, Zelaya permanece desde el lunes en el interior de la sede diplomática junto a varios familiares y seguidores suyos, así como periodistas de medios afines al depuesto presidente.
Decenas de policías, apoyados por militares, participaron en el desalojo, en el que los seguidores de Zelaya respondieron con piedras.
Luego de varios minutos de enfrentamientos, los cuerpos de seguridad del Estado tomaron el control de la zona, donde además irrumpieron en una residencia vecina a la legación brasileña, de la que sacaron a algunos seguidores de Zelaya.
Los seguidores del derrocado jefe de Estado se dispersaron por los alrededores de la embajada de Brasil y en los disturbios un vehículo patrulla de la policía fue quemado, mientras que otros automóviles sufrieron daños en cristales y neumáticos.
Al menos tres miembros del frente de resistencia popular que acompañaban a Zelaya lograron salir anoche de la embajada, porque fueron alertados de que iban a detenerlos, y están refugiados en casas particulares, dijo uno de ellos, el líder campesino Rafael Alegría.
Los otros dos dirigentes son los sindicalistas Juan Barahona e Israel Salinas, según Alegría, quien afirmó que los tres están "fuera de peligro".
Una decena de empleados brasileños y hondureños de la embajada abandonó la legación por voluntad propia en un vehículo proporcionado por las autoridades locales, informaron fuentes policiales.
A pocos metros de la sede diplomática hay apostados camiones del Ejército hondureño, así como decenas de policías y militares con fusiles, bastones de madera, escudos y gases lacrimógenos.




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