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La estatal Academia Húngara de Ciencia (HAS por su sigla en inglés) dijo que un estudio de muestras de suelo tomadas en Kolontar y la cercana ciudad de Devecser el 8 de octubre mostró que los metales pesados del lodo rojo formaron una capa delgada y no amenazaban las reservas de agua.
No obstante, añadió que las 1.000 hectáreas afectadas podrían quedar inutilizables para cultivos, agregando que las muestras de terreno tomadas en la vecindad de la represa dañada mostraban altos niveles de arsénico.
El grupo ambientalista Greenpeace señaló que se hallaron niveles elevados de níquel y cadmio en muestras de suelo tomadas cerca de la planta. No hubo comentarios inmediatos por parte de funcionarios.
Greenpeace también midió los contaminantes en el aire el martes y declaró en su sitio web que las partículas de polvo atmosférico fino subieron hasta seis veces los niveles seguros, agregando que el jueves un informe de laboratorio de la Universidad de Viena indicaría la composición del polvo.
"Inhalado, el polvo tóxico puede destrozar el tracto respiratorio superior, causar varias irritaciones, asma, inflamaciones crónicas y enfermedades cancerígenas", declaró la organización.
El Gobierno dijo en un comunicado que sus propias mediciones indicaban que el polvo no era dañino.



