Incidentes y escándalo por denuncia de fraude en elecciones en Haití

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Las elecciones presidenciales realizadas en Haití se desarrollaron en medio de incidentes y de un escándalo de fraude, denunciado por 12 de los 19 candidatos, que pidieron la anulación de los comicios.

En tanto, miles de haitianos salieron a las calles de Puerto Príncipe para exigir la anulación de las elecciones presidenciales y legislativas.

No obstante, el Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití descartó anular las elecciones. "El voto sigue", dijo el presidente del CEP, Gaillot Dorsainvil, en una rueda de prensa celebrada pocos minutos después de la solicitud de los candidatos. "No seremos intimidados", agregó.

Unos cinco millones de haitianos estaban llamados a votar para renovar el parlamento y elegir un sucesor del presidente René Preval entre 19 candidatos.

La consulta se cumplió con el trasfondo de un país devastado por un terremoto que provocó 300.000 muertos en enero, y una epidemia de cólera actual que ya ha causado cientos de víctimas.

Doce de los 19 candidatos pidieron que las elecciones sean anuladas, al denunciar fraudes.

También hubo incidentes, con varios heridos y dos sedes de votación saqueadas.

Las protestas por fraude fueron encabezadas por Mirlande Manigat, la mujer que encabezaba todas las encuestas, y por Michel Martelly, que se ubicaba tercero.

Otros 10 candidatos menores firmaron también una declaración conjunta.

La declaración denuncia "un complot del gobierno (del presidente René Preval) y del Consejo Electoral provisorio para torcer el resultado a favor del candidato oficialista, Jude Celestin", del partido Inité (Unidad).

"No se puede hablar ni siquiera de fraude, es un auténtico secuestro de las elecciones", dijo Patrice Dumpond, portavoz de Manigat.

Según rumores que circulan en forma insistente en la capital, habría gran desacuerdo entre los observadores internacionales, en particular los de la Organización para los Estados Americanos (OEA), y la Minustah, la misión internacional de la ONU.

De acuerdo a las versiones, el guatemalteco Edmond Mulet, que preside la Minustah, es partidario de minimizar los incidentes y problemas, y a considerar regular la elección, mientras los observadores de la OEA serían mucho más críticos.

Durante la jornada, el propio Mulet se apresuró a calificar de "tranquila y pacífica" la votación, y sólo habló de "incidentes menores", entre ellos la completa destrucción de dos sedes de votación en Puerto Príncipe y en Desdunes.

En Desdunes, las tropas internacionales efectuaron disparos al aire para disolver una multitud amenazante, fomentada por agitadores armados de machetes, y blindados con soldados brasileños evitaron que los desórdenes pasaran a mayores.

Una veintena de personas resultaron detenidas en los operativos de las tropas internacionales.

"La voluntad del pueblo será respetada, insistió Mulet, hubo sólo pequeños problemas administrativos".

El escrutinio durará varios días, período durante el cual la comunidad internacional deberá decidir si las elecciones pueden ser consideradas válidas.

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