Madrid (AFP) - Enric Marco, de 84 años, que fue presidente de la Asociación de Deportados Españoles hasta la víspera del 60º aniversario de la liberación de Mauthausen, acaba de poner fin a treinta años de mentiras al revelar que jamás estuvo en un campo de concentración nazi.
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El 60º aniversario de la liberación de Mauthausen, último campo de concentración nazi liberado por los aliados, fue todo, menos una celebración para Marco.
Tras puntillosas investigaciones de un historiador, se supo que en los rastreos por el pasado en el campo de Flosseburg fue imposible encontrar registros de donde Marco había dicho haber sido internado. El historiador transmitió sus dudas a la asociación, que decidió convocar urgentemente a su presidente, que se encontraba en Austria para las ceremonias previstas del 5 al 9 de mayo. Marco resultó destituido el 2 de mayo y reconoció su mentira en un comunicado publicado el martes. «Reconozcono haber estado internado nunca en el campo de Flossenburg, aun si bien estuve en detención preventiva bajo la acusación de complot contra el III Reich», escribió, y agregó que fue liberado y que volvió a España en 1943.
El falso héroe, convertido en presidente de la asociación que aglutina a todas las asociaciones de deportados españoles, dio centenares de charlas en las escuelas y escribió una biografía propia, «Memoriadel infierno», en 1978.
También fue secretario del sindicato comunista CNT, presidente de la federación de padres de alumnos de Cataluña y recibió la Cruz de Sant Jordi, la más alta distinción civil de Cataluña. Neus Catalá, de 89 años, la única española sobreviviente de un campo de concentración en Ravensbrück, dijo a «ElPaís» que ya «sabíaque Marco jamás estuvo en Flossenburg, porque las descripciones no correspondían a la realidad».
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