Indigna a Rusia un plan de ampliación de la OTAN
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Según Rogosin, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, quiere utilizar la OTAN para resolver los problemas territoriales de su país. «En el fondo, eso significa una declaración de guerra, también contra los ciudadanos rusos afincados en Abjazia y Osetia del Sur.»
Calentando más la previa, el presidente de Rumania, Traian Basescu, anfitrión de la cumbre, denunció que «Rusia se niega a superar la lógica de la Guerra Fría». «No nos arrodillaremos» ante Rusia, agregó, y remarcó que «ya no existe el Pacto de Varsovia».
En tanto, el mandatario georgiano se declaró « optimista» acerca de la adopción de un plan de acción para una adhesión futura. «No sólo tenemos el apoyo de todos los países, sino también un apoyo con mucho entusiasmo... Creo que este entusiasmo prevalecerá y estoy viéndolo con mucho optimismo», dijo, en declaraciones al periódico ruso de negocios «Kommersant».
En la cumbre que tendrá lugar entre mañana y el viernes en la capital rumana, los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros del bloque debatirán el ingreso de Georgia y Ucrania en un plan para su posterior adhesión.
Alemania, Francia e Italia alegan que es muy escaso el apoyo de la población ucraniana a un ingreso en la OTAN y que Georgia no puede incorporarse, debido a los «conflictos congelados» en torno a las regiones separatistas. En el otro lado, los países bálticos, los de Europa del Este y Canadá están a favor de la futura adhesión de ambos países. También tiende a adoptar una posición favorable Estados Unidos, cuyo presidente, George W. Bush, visitó anoche Ucrania antes de seguir viaje a Bucarest.
Saakashvili criticó la oposición de Francia y Alemania: son países «cansados», «muy conservadores y cerrados a lo nuevo», consideró.
Con respecto a las ambicionessecesionistas de Abjazia y Osetia del Sur, Saakashvili aseguró que «todo el mundo sabe que no constituyen un conflicto nuestro, sino un conflicto con los intereses rusos».
Más allá de esas muestras de optimismo, la división entre los países miembro del bloque es tan grande que el secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, admitió que el resultado del encuentro es «imprevisible».
El palacio de mármol del Parlamento rumano, que fue levantado en los años 80 por el dictador Nicolae Ceaucescu para ensalzar la «victoria del socialismo», será el escenario de la reunión. Además de los casos de Georgia y Ucrania, se tratará la posible invitación a Croacia, Albania y Macedonia para negociar la adhesión. Pero si la invitación a Croacia se da por segura, cada vez son mayores las dudas en torno a Macedonia debido a que Grecia, miembro veterano de la OTAN, se opone a aceptar a esta república ex yugoslava con su actual nombre, el mismo de su provincia más septentrional y patria del caudillo heleno Alejandro Magno.
Si Atenas y Skopje no se ponen de acuerdo sobre el nombre, es muy probable que tampoco pueda llegarse a un consenso sobre la invitación a Albania, un país que sólo por razones políticas puede aspirar a entrar ahora, ya que técnicamente no está preparado para ello.
Otro tema importante es el interés estadounidense en persuadir a sus socios para que envíen más soldados a Afganistán y en llegar a un acuerdo con Rusia sobre el escudo antimisiles en Europa.
La reunión estará rodeada de un impactante dispositivo de seguridad, con la participación de 33.000 policías, gendarmes, militares, agentes de servicios secretos, guardaespaldas y guardias fronterizos, todo en un marco de máxima alerta antiterrorista.




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