13 de octubre 2006 - 00:00

Inesperada tensión Francia-Turquía

París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los diputados franceses adoptaron ayer en primera lectura un proyecto de ley que condena a un año de cárcel a quienes nieguen el genocidio armenio, lo que provocó inmediatamente la cólera del gobierno turco y las críticas de la Comisión Europea.

El voto representa «un duro golpe» a las relaciones bilaterales, aseguró en un comunicado el ministro turco de Relaciones Exteriores, Abdullah Gül. La iniciativa también fue criticada por la Comisión Europea, que estimó que el texto puede «impedir el diálogo para la reconciliación» entre Armenia y Turquía, que tiene aspiraciones de entrar en la Unión Europea, a lo cual Francia es reticente.

El proyecto de ley prevé que toda persona que niegue la realidad del genocidio durante la Primera Guerra Mundial será castigada con un año de cárcel y 45.000 euros de multa. Armenia estima que hasta 1,5 millón de sus ciudadanos murieron durante actos de exterminio perpetrados por los turcos entre 1915 y 1917.

El texto, que fue presentado por la oposición socialista y había dividido a los grupos políticos más allá de la rivalidad izquierda-derecha, fue adoptado por amplia mayoría: 106 votos a favor y 19 en contra.

Cuarenta y nueve diputados del partido en el poder, del presidente Jacques Chirac, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) votó Sí, al igual que cuarenta diputados del Partido Socialista (PS). Sin embargo, la mayoría de los 577 funcionarios de la Asamblea Nacional (Cámara baja) no estaba presente en el momento de la votación.

De todas formas, el voto no significa la adopción de la ley, puesto que el proyecto todavía debe ser aprobado por el Senado, antes de una segunda lectura.

Ankara ya advirtió que si la medida era adoptada, las empresas francesas podrían ser excluidas de importantes mercados. Francia es el quinto suministrador de Turquía, con 4.700 millones de euros de exportaciones en 2005.

El gobierno armenio expresó su satisfacción por la adopción del proyecto y dijo que se trata de una «reacción natural» a la política «agresiva» del Estado turco, según el ministro de Relaciones Exteriores, Vartan Oksanian. Por azares del calendario, el voto coincidió con la atribución del premio Nobel de Literatura al novelista turco Orhan Pamuk, criticado en su país por la defensa de la causa armenia.

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