Intervienen militares en Rio contra la violencia

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Rio de Janeiro (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La gobernadora del estado de Rio de Janeiro, Rosinha Matheus, pidió al gobierno de Lula Da Silva el envío de tropas del ejército para combatir a las bandas de narcotraficantes que operan en la ciudad y que han protagonizado una verdadera guerra en los últimos días.

La ayuda -sugerida el lunes por el gobierno-será pedida a través del Ministerio de Justicia, como parte de una serie de medidas que serán adoptadas para combatir una escalada de la delincuencia en la segunda mayor ciudad brasileña. El secretario de Seguridad del gobierno, Anthony Garotinho, reclamó al gobierno federal un «cerco táctico».

La posible participación de las fuerzas armadas en operativos contra las bandas de narcotraficantes en Rio de Janeiro ha sido defendida por varias autoridades en los últimos cinco días, en los que diferentes combates entre bandas rivales de criminales y entre éstas y la policía han dejado diez muertos.

• Cooperación

La gobernadora aclaró que desea que el ejército «coopere» en operativos de represión a las drogas diseñados por el gobierno regional y que no quiere una intervención de las fuerzas armadas en su jurisdicción. « Queremos cooperación.

Intervención no aceptamos. Si (el gobierno central) quiere hacer una intervención, que la haga en todas las capitales del país, porque Rio de Janeiro no es el lugar más violento de Brasil», afirmó la gobernadora.

La intervención de las fuerzas armadas, que implicaría la movilización de los militares en las calles de la ciudad, había sido solicitada por el alcalde de Rio,
César Maia, un férreo crítico de la política de seguridad pública de la gobernadora.

El ministro de Justicia,
Marcio Thomas Bastos, dijo el lunes que el gobierno brasileño está dispuesto a utilizar «el poder» de las fuerzas armadas para reprimir la ola de violencia desatada por bandas de narcotraficantes en las favelas de Rio de Janeiro. «No dejaremos de tomar ninguna decisión necesaria para garantizar la paz y la seguridad», dijo el funcionario al referirse a los enfrentamientos que han dejado diez muertos desde la madrugada del viernes en la favela de Rocinha, la mayor barriada pobre de la ciudad (60.000 habitantes).

Bastos recordó que en febrero de 2003, en pleno carnaval, tropas del ejército ocuparon las calles de la ciudad para evitar que los narcotraficantes cumplieran sus amenazas de lanzar una ofensiva en medio de las fiestas y cuando miles de turistas extranjeros visitaban Brasil.

Los enfrentamientos entre las bandas que controlan el tráfico de drogas en Rocinha y en la vecina favela de Vidigal obligaron a la gobernación a ordenar una operación policial que movilizó a más de 1.200 uniformados, dos de los cuales han muerto.

La actual escalada de violencia actualizó la polémica en torno a la supuesta complicidad de elementos policiales con el narcotráfico.
Según el ex secretario de Seguridad estadual Luiz Eduardo Soares, «para comenzar a atacar el mal por la raíz habría que apartar a por lo menos 20.000 policías y promover su sustitución progresiva», afirmó Soares.

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