10 de junio 2004 - 00:00

Irak: Bush pidió tropas de OTAN, y Chirac ya se opuso

Jacques Chirac volvió a poner reparos en las pretensiones estadounidenses en Irak. Alemania y España se encolumnaron detrás del presidente francés.
Jacques Chirac volvió a poner reparos en las pretensiones estadounidenses en Irak. Alemania y España se encolumnaron detrás del presidente francés.
Bagdad y Sea Island, Estados Unidos (AFP, The New York Times, ANSA, Reuters) --El clima de acuerdo entre los jefes de Gobierno de las principales economías del mundo duró poco. Los dirigentes del G-8 expusieron ayer sus divergencias sobre Irak frente a las nuevas exigencias de George W. Bush, a sólo 24 horas de la aprobación de la resolución sobre el país árabe en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU).

Confiado tras el aval unánime brindado en el Consejo, Bush dobló la apuesta y exigió una mayor participación de la OTAN en el país árabe, y la eliminación de 90% de la deuda iraquí. El mandatario republicano formuló sus demandas no bien se inició la primera reunión plenaria de la cumbre del G-8 en Sea Island, el exclusivo balneario del sudeste estadounidense.

• Inoportuno

En cuanto pudo, el presidentefrancés, Jacques Chirac, encabezó la oposición a ambas iniciativas, pese a declaraciones optimistas de parte de la Cancillería estadounidense que, según fuentes francesas, intentaron establecer una «aplanadora informativa».

«No creo que sea la vocación de la OTAN intervenir en Irak. Además, no pienso que sea oportuno, ni siquiera que sea algo que se entienda»,
declaró el mandatario, que durante todo 2003 encabezó el grupo de países que se opusieron a la invasión angloestadounidense al país árabe.

Varios de los 26 miembros de la OTAN ya están presentes militarmente en Irak por decisión individual, pero el bloque como tal sólo desempeña un papel de apoyo logístico al destacamento que se encuentra bajo mando polaco.

Bush reconoció que había «algunos obstáculos». Al «no» de Francia se sumaron el de Alemania y el de España, país que retiró en mayo las tropas que tenía apostadas en Irak por orden del presidente de gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, quien calificó la eventual implicación de la OTAN en Irak como «un error».

«Mi compromiso con los españoles era que si las Naciones Unidas no se hacían con el control militar de la situación, las tropas volverían y la resolución confirma totalmente que eso no iba a suceder», aseguró Zapatero en su país.

• No seduce

La propuesta de reducir drásticamente la deuda iraquí tampoco logró por el momento seducir a todos los miembros del selecto club integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia. Una fuente rusa dijo que Estados Unidos presionaba al G-8 a cancelar «el máximo de la deuda de aquí a finales de 2004», para ayudar al país arrasado por la guerra a recuperarse, pero que esta idea no fue apoyada por todas las partes.

Otra fuente francesa aseguró que los dirigentes habían acordado perdonar una parte « sustancial» de la deuda iraquí, lo que significa para Francia 50%, o sea, mucho menos que lo deseado por Washington.

La resolución adoptada por la ONU generó reacciones adversas en Irak. Los kurdos expresaron su rechazo porque la declaración omite la Constitución provisional iraquí adoptada en marzo, que les otorga ciertos derechos y proclama un Irak federal.

El presidente iraquí, designado por consenso entre Estados Unidos y dirigentes iraquíes,
Ghazi al-Yawar, presente en la cumbre del G-8, ratificó «el compromiso del pueblo iraquí con la democracia». En tanto, ayer por la mañana, se registraron diversos sabotajes a oleoductos en Kirkuk y a la central eléctrica de Baiji. En Falluja, 12 agentes de seguridad iraquíes resultaron muertos, y otros nueve civiles también fallecieron por un ataque estadounidense.

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