12 de febrero 2004 - 00:00

Irak: otros 47 muertos

El atentado suicida de ayer tuvo por objetivo un centro de reclutamiento para el ejército. El martes, las 55 víctimas habían sido aspirantes a policías. Para el Pentágono no quedan dudas de que Osama bin Laden está detrás de la resistencia iraquí. La crítica situación hace que Estados Unidos y la ONU busquen acelerar una definición para el traslado de la soberanía a los iraquíes, aunque la Casa Blanca no quiere ceder la tutela del país árabe. En tanto, EE.UU. habilitó contratos a empresas de todo el mundo por u$s 6.000 millones.

Irak:  otros 47 muertos
Bagdad (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Un brutal atentado con casi 50 víctimas, a horas de otro similar y hasta con objetivo muy parecido al ocurrido el martes, volvió a desnudar la dramática realidad de Irak. Ayer, un coche bomba en un centro de reclutamiento del ejército iraquí en Bagdad mató a 47 personas, lo que elevó a un centenar las víctimas fatales producto de los dos ataques contra iraquíes que cooperan con los estadounidenses en tan sólo 24 horas.

El atentado «estuvo estrictamente dirigido a los iraquíes», dijo el coronel estadounidense Ralph Baker, quien agregó que el auto estaba cargado con entre 140 y 230 kilos de explosivos plásticos combinados con metralla para maximizar el efecto mortal. El personal médico dijo que los hospitales habían recibido 44 muertos y 55 heridos, de los cuales al menos tres perecieron más tarde.

El martes, al menos 55 personas murieron en un ataque contra iraquíes que hacían fila en las afueras de una comisaría en el sur de Bagdad, en otro eslabón de la serie interminable que comenzó en junio pasado.

Estados Unidos pretende formar nuevas fuerzas de seguridad para arribar al 30 de junio, fecha prevista para el traspaso tutelado de la soberanía sin elecciones, un plan que dada la explosiva situación del país y el rechazo de la mayoría chiita tiene difícil concreción.

La mayoría de las víctimas de ayer eran soldados recién reclutados que se reportaban ante sus superiores. «Estábamos en fila esperando para empezar nuestra tarea cuando vimos un auto blanco venir hacia nosotros que después explotó. Muchos murieron. Había unas 400 personas en la fila», dijo Ghassan Samir, uno de los heridos.

• Acusación

Mientras los cuerpos eran colocados en ataúdes de madera, muchas personas enfurecidas acusaban a los estadounidenses de haber perpetrado el ataque, repitiendo una convicción que se extiende entre la población iraquí. «¡Fueron los estadounidenses! ¡Los estadounidenses! Ellos nunca vinieron para derrocar a Hussein, vinieron por el petróleo», gritaba un hombre.

«Los terroristas están tratando de disuadir a la gente para que no se integren a las nuevas fuerzas. Tendrán éxito si no les ofrecemos suficiente seguridad. Es responsabilidad de las fuerzas de ocupación, bajo la ley internacional, suministrar seguridad», dijo el miembro del Consejo de Gobierno,
Adnan Pachachi, aliado de EE.UU.

El general de división
Mark Kimmitt, el principal portavoz militar estadounidense en Irak, sugirió que había medidas de seguridad adecuadas en la instalación de reclutamiento del ejército. «Hubo muy pocas bajas entre personas detrás de las barreras protectoras. Eso valida los procedimientos que adoptamos para endurecer (la protección) a esos sitios», dijo.

Los atentados estarían dirigidos por el jordano
Abu Musab al Zarqawi, hombre fuerte de Al-Qaeda, según el Pentágono.

Poco después del último atentado, un equipo de las Naciones Unidas que visita Irak se reunió con jefes de los partidos políticos iraquíes en la capital. El equipo, encabezado por
Lakhdar Brahimi, discute la posibilidad del retorno de la organización internacional a Irak, para canalizar alguna salida institucional que permita que los iraquíes recuperen la soberanía.

Estados Unidos, en tanto, decidió abrir a todos los paísesla posibilidad de competirpor contratos mayores en Irak, que suman 6.000 millones de dólares, pero reserva los proyectos de construcción para las naciones que apoyaron la guerra
.

En el sitio www. rebuildingiraq.net, el gobierno de George W. Bush invitó a compañías de todos los países a presentar propuestas, excepto por un contrato por 327 millones para el ejército iraquí.

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