16 de agosto 2007 - 00:00

Irak: serían 500 los muertos en ataque

Policías iraquíes trasladan a uno de los muertos en el feroz atentado del martes en el nortede Irak. EE.UU. ha concentrado sus tropas en Bagdad, pero la violencia se desparramay podría obligarlo a un redespliegue.
Policías iraquíes trasladan a uno de los muertos en el feroz atentado del martes en el norte de Irak. EE.UU. ha concentrado sus tropas en Bagdad, pero la violencia se desparrama y podría obligarlo a un redespliegue.
Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Dirigentes de distintas facciones iraquíes se reunieron ayer para analizar la crisis política que amenaza al gobierno de coalición, un evento eclipsado por los trágicos atentados del martes en el norte del país, que según las autoridades gubernamentales causaron 250 muertos, aunque fuentes sanitarias afirmaron que 500 personas perecieron en la mayor masacre producida desde la caída de Saddam Hussein en 2003.

Y mientras los políticos buscaban soluciones en la fuertemente custodiada «zona verde» de Bagdad, los iraquíes intentaban digerir los trágicos atentados del martes en la provincia de Nínive, norte del país, que ya fueron considerados como el acto de violencia más sangriento de la insurgencia en cuatro años de guerra.

El toque de queda era total en la ciudad de Sinyar, salvo para aquellos que buscaban entre los escombros alguna muestra de vida, apoyados por soldados de Estados Unidos.

Docenas de humildes viviendas de adobe quedaron destrozadas tras la explosión múltiple de al menos cuatro camiones bomba que produjeron al menos 250 víctimas, aunque fuentes sanitarias elevaron la cifra a medio millar.

La información que llegaba desde esta remota región iraquí seguía siendo confusa. Podría haber más de 300 heridos, y las imágenes retransmitidas por las cadenas de televisión locales mostraban a los sobrevivientes, muchos de ellos niños, con el cuerpo arrasado por las quemaduras.

Los atentados, perpetrados por suicidas que conducían cuatro camiones bomba, tuvieron lugar en los poblados de Al-Jataniya y Al-Adnaniya, dependientes de la ciudad de Sinyar. El ataque tuvo como objetivo principal a la comunidad yazidi, una minoría religiosa preislámica que tiene una presencia reducida entre los kurdos y cuyas raíces se remontan a 2.000 años antes de Cristo.

Esta fue en alguna época la religión de los kurdos, pero la islamización obligatoria de ese pueblo redujo su número al medio millón actual. Los yazidis permanecen como una secta marginal, rechazada por la mayoría musulmana.

Entre sus creencias está la adoración al ángel llamado Melek Taus, cuyo símbolo es un pavo real y que las principales religiones monoteístas asociaron al diablo o Satanás.

Además de Irak, los yazidis también tienen presencia en otros enclaves de la etnia kurda, como Armenia, Georgia, Irán, Rusia, Siria, Turquía y Alemania.

Aunque todavía se desconoce quién está detrás de estos brutales atentados, todos los indicios preliminares apuntan a la insurgencia sunita vinculada con Al-Qaeda, muy presente en esta región y que ya ha tenido enfrentamientos con esa comunidad. La masacre fue condenada por Estados Unidos, las Naciones Unidas, Francia y el Reino Unido, que calificó el ataque de «golpe asesino».

En tanto, el jefe de las fuerzas de Estados Unidos en Irak, el general David Petraeus, propondrá en setiembre un repliegue de sus unidades en áreas del país donde «ha mejorado la seguridad», informó «Los Angeles Times». El diario, citando a funcionarios que no identificó, señaló que Petraeus «tiene la intención de mostrar progresos en Irak» y, de hecho, «propondrá que se retiren las tropas de EE.UU. pronto de varias áreas donde los mandos creen que ha mejorado la seguridad».

  • Bisagra

    Las reuniones entre los diversos líderes políticos continuaban al cierre de esta edición, sin que se anunciara ningún resultado. El presidente, el kurdo Yalal Talabani, intentabahacer de bisagra entre los distintos grupos, especialmente aquellos que abandonaron el gobierno, como la coalición sunita Frente de Consenso Iraquí (FCI) y la laica Lista Iraquí (LI).

    El FCI, que agrupa a las tres principales facciones políticas sunitas, insiste en que el primer ministro Nuri al-Maliki debe atender sus demandas como condición previa para que sus ministros regresen al gobierno, que abandonó hace dos semanas. Entre esos pedidos, el FCI pretende el desmantelamiento de las milicias chiitas y que el gobierno abandone sus políticas «sectarias».

    La cumbre había sido convocada por Al-Maliki el pasado domingo tras la retirada de su Ejecutivo del FCI, además de LI, presidida por el ex primer ministro Iyad Alui, y el chiita Bloque Sadr, fiel al clérigo radical Muqtada al-Sadr, una de las ausencias más notables de la reunión.
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