19 de enero 2006 - 00:00

Irán: advierte crisis petrolera si se sanciona su plan nuclear


Irán lanzó este jueves una nueva advertencia a Occidente sobre una posible crisis petrolera mundial si se le aplican sanciones por su controvertido programa nuclear.

"En caso de sanciones, otros países podrían sufrir, al igual que Irán", declaró el ministro iraní del Petróleo, Davud Danesh-Jafari.

"Una de las consecuencias será el desencadenamiento de una crisis en el sector petrolero y, especialmente, un aumento del precio" del crudo, agregó Jafari que, sin embargo, no hizo referencia a una interrupción o limitación de las exportaciones petroleras iraníes en caso de sanciones.

"No se dan las condiciones para convocar el Consejo de Seguridad porque Irán no ha hecho nada ilegal", aseguró el ministro, que calificó de "amenaza" la presión occidental de enviar a Teherán ante el máximo órgano de Naciones Unidas.

Jafari reiteró que "si el caso iraní no es enviado ante el Consejo de Seguridad, ellos(los países occidentales) podrán supervisar nuestras actividades nucleares y también evitar la crisis que podría desencadenarse a raíz de sanciones contra Irán".

Segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo(OPEP), Irán produce alrededor de 4 millones de barriles de crudo al día de los que sólo exporta 2,4 millones.

La velada amenaza del responsable del Petróleo se produjo después de que Ali Larijani, responsable de las negociaciones nucleares iraníes y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, declarase que su país está abierto a un compromiso con Occidente en la actual crisis nuclear.

"No hemos cerrado la vía del compromiso. Pienso que el mejor medio de resolver ciertas cuestiones internacionales complicadas es la negociación", declaró Larijani el miércoles en una entrevista a una cadena de televisiva británica.

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) no confían en la apertura iraní y mantienen su presión para que Teherán sea enviado ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

En este contexto, Gran Bretaña, Francia y Alemania (la llamada UE-3) solicitaron una reunión extraordinaria de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que tendrá lugar en Viena, el 2 de febrero.

Teherán reanudó la semana pasada sus actividades de enriquecimiento de uranio, suspendidas durante los últimos dos años gracias a un acuerdo con los europeos.

Irán sostiene que sólo quiere construir un reactor nuclear con fines civiles,
mientras que europeos y estadounidenses temen que Teherán también use el enriquecimiento de uranio para fabricar armas atómicas.

La EU-3, respaldada por Washington, espera que los 35 países que forman el consejo de gobernadores de la AIEA decidan enviar a Teherán ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Europeos y estadounidenses ya rechazaron la propuesta iraní de reanudar las negociaciones directas mientras el régimen de los ayatolás no vuelvan a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio.

Teherán, por su parte, amenazó con suspender su cooperación con los inspectores de la AIEA --cuya supervisión permite desde 2003-- si es enviado ante el máximo órgano de Naciones Unidas.

La secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, y el alto representante para la política exterior de la UE, Javier Solana, tacharon de falsa la petición de negociaciones iraní.

Sin embargo, dos de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad --Rusia y China-- siguen mostrándose reticentes a imponer sanciones a Irán.

Solana declaró a la prensa que Rusia --que construye actualmente la primera central nuclear en suelo iraní y que ha propuesto a Teherán llevar a cabo el enriquecimiento de uranio en suelo ruso-- intenta ganar tiempo.China, por su parte, pidió este jueves paciencia y moderación.

"Pensamos actualmente que deberíamos utilizar el diálogo pacífico para resolver las dificultades y los obstáculos en el problema nuclear iraní", declaró el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Kong Quan.

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