11 de enero 2006 - 00:00

Irán reactivó plan que lo conduce a la bomba atómica

George W. Bush
George W. Bush
Viena y Teherán (AFP, ANSA, LM, EFE) - El régimen teocrático de Irán preocupó una vez más al mundo al comenzar a retirar ayer los precintos para reactivar tres centros de investigación nuclear en los que tiene previsto enriquecer uranio, hecho que fue verificado por los inspectores de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA). De inmediato, el gobierno de Estados Unidos advirtió al gobierno que preside Mahmud Ahmadinejad sobre una «grave escalada» por la decisión unilateral adoptada, por lo que la opción militar «no se excluye».

El jefe de la AIEA, Mohammed El-Baradei, indicó en un comunicado que los inspectores del organismo «han confirmado que Irán había comenzado a quitar los precintos colocados en equipos y material relacionado con el enriquecimiento en Natanz» y que acabará de hacerlo hoy en otros dos centros: Pars Trash y Farayand.

El-Baradei aseguró que el régimen iraní tiene previsto enriquecer uranio en sus centrifugadoras en Natanz a « pequeña escala» con fines de investigación. Estos planes, anunciados hace una semana por Teherán, irritan a las principales potencias occidentales que insisten en que el empecinamiento iraní podría llevarlo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, capacitado para imponerle sanciones.

En un comunicado, el jefe de la AIEA expresó su « profunda inquietud» y conminó al régimen iraní a aclarar los hechos para convencer a la comunidad internacional de que sus programas son pacíficos.

«Varios precintos de un número de centros de investigación fueron retirados, y comenzarán el trabajo hoy (por ayer)»,
anunció Mohammad Saidi, subdirector de la Organización iraní de Energía Atómica. El responsable iraní afirmó que «la producción de combustible nuclear sigue suspendida», dando a entender que Irán no iba por el momento a enriquecer uranio.

Pero Estados Unidos y Europa se muestran escépticos y la decisión levantó un cúmulo de críticas en muchos países, incluida Rusia, muchas veces cercana al régimen iraní, que manifestó su «inquietud».

El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, advirtió a Irán sobre los riesgos de «una grave escalada» de los hechos en el frente nuclear.

Reiterando los conceptos ya presentados por
George W. Bush, Mc-Clellan dijo que «la opción militar no se excluye, aunque por el momento no está a la orden del día».

• Solución pacífica

«El presidente -concluyó el vocero- ya dijo muy claramente que Irán no es Irak, que trabajamos con la comunidad internacional para resolver la cuestión de manera pacífica y diplomática.»

Trascendió, además, que la Casa Blanca podría solicitar una convocatoria de urgencia de la mesa directiva de la AIEA, con sede en Viena.

Por su parte, el vocero del Departamento de Estado norteamericano,
Sean McCormack, recordó las sesiones que se llevaron a cabo en la AIEA entre agosto y octubre del año pasado, en las cuales 22 de los 35 países miembros de la mesa de gobernadores de la organización votaron en favor de resoluciones que exigían la demostración de los objetivos pacíficos de Teherán. Sólo Venezuela votó en contra, mientras que países «no alineados», como India, Brasil y Sudáfrica, se abstuvieron. «El único país que votó con Irán fue Venezuela», subrayó Mc-Cormack.

Eso mostró, afirmó el vocero, «a la mayoría del peso de la comunidad internacional de un lado de este asunto, y del otro lado una mesa para dos, Irán y Venezuela».

Ministros de Exteriores de Francia, Gran Bretaña y Alemania se reunirán mañana para analizar la reacción ante la situación de hecho que provoca el régimen presidido por Mahmud Ahmadineyad.
«La cuestión de someter el expediente al Consejo de Seguridad de la ONU será prioritaria en las discusiones con mis colegas», declaró el ministro británico Jack Straw, descartando sin embargo una acción militar.

En Francia, el presidente
Jacques Chirac estimó que tanto Irán como Corea del Norte «cometerían un grave error si no agarrasen la mano que les tendemos».

El enriquecimiento de uranio, además de la producción inofensiva de combustible, permite crear bombas nucleares, lo que inquieta a los países occidentales por el extremismo de líder espiritual de Irán, Ali Khamenei, y del presidente Ahmadinejad.

En octubre de 2003, las autoridades iraníes anunciaron «la suspensión voluntaria» de sus actividades vinculadas al enriquecimiento de uranio, pero desde hace unos meses amenazan con reanudar ciertas etapas peligrosas del proceso nuclear.

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