Tel Aviv y Ramallah (Reuters, EFE, DPA) - El ejército israelí cercó ayer el cuartel general del líder palestino, Yasser Arafat, en la ciudad cisjor-dana de Ramallah, horas después de un ataque suicida palestino que causó seis muertos, incluido el agresor, y al menos 66 heridos, en un ómnibus en Tel Aviv. El consejero de Arafat, Abu Rudeina, informó que dos guardias del cuerpo de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) fueron heridos cuando las fuerzas israelíes ingresaron en el cuartel y abrieron fuego con las ametralladoras pesadas instaladas en los tanques.
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En tanto, el gabinete israelí, reunido de urgencia tras el atentado de Tel Aviv -el segundo en menos de 24 horas-, decidió por unanimidad aislar al líder palestino en su cuartel general de Ramallah y exigir la rendición de los palestinos buscados que se refugiaron allí, informó la radio pública israelí.
«Nuestras fuerzas entrarán en el edificio para sacarlos si no salen antes los veinte buscados», agregaron. Israel exigió la entrega de 20 altos oficiales palestinos, que se encuentran en las oficinas del presidente de la AP, entre ellos el jefe de la guardia presidencial, Mahmud Dambra, y el responsable de los servicios secretos palestinos en Cisjordania, Taufik Tiraui. El ejército detuvo además a 23 palestinos en un edificio cercano a las oficinas de Arafat.
• Expulsión
La posibilidad de expulsar a Arafat de los territorios palestinos fue también estudiada durante la reunión del gobierno, pero los israelíes abandonaron la idea tras advertencias de los responsables de seguridad de que esa medida provocaría más problemas que beneficios, dijo la radio.
Antes de la reunión, el ejército reimpuso el toque de queda en las ciudades de Cisjordania reocupadas desde junio pasado, con excepción de Hebrón, medida que también se aplicaba al cuartel general de Arafat. En tanto, las ambulancias se dirigieron a toda velocidad a la avenida Allenby, donde el auto-bús estalló cerca de cafés, restoranes y la principal sinagoga del centro comercial de Israel. «Escuché una enorme explosión. Corrí afuera del restorán y vi a la gente tratando de salir del micro, saltando por las ventanas, cubierta de sangre. Vi a solda dos y mujeres cubiertas con sangre, gritando y llorando», dijo Ofer Menachem, propietario de un café cercano al lugar donde ocurrió la explosión. El atentado fue reivindicado por el brazo armado del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), las Brigadas Ezzedin Al-Qassam.
«Estamos evidentemente confrontados a una campaña terrorista de parte de todas las organizaciones palestinas», afirmó por su parte, Avi Pazner, un vocero de Sharon.
El miércoles, un kamikaze de la Yihad islámica se inmoló cerca de una parada de colectivos en la ciudad árabe de Um Al Fahm, en el norte de Israel, provocando su propia muerte y la de un policía israelí, además de causar heridas a dos personas.
Este ataque suicida palestino fue el primero desde el 4 de agosto y ocurrió un día después de que cinco niños palestinos sufrieran heridas tras ser atacada una escuela por extremistas israelíes.
En Gaza, uno de los jefes políticos de Hamas, Abdelaziz Al Rantissi, predijo una nueva ola de atentados suicidas en Israel, mientras que un dirigente de la Yihad estimó que el atentado demostraba el fracaso de los intentos israelíes por sofocar la Intifada. En Washington, el presidente norteamericano, George W. Bush, condenó firmemente los atentados de Um El Fahm y de Tel Aviv, mientras que el alto representante de la Unión Europea (UE) para la política exterior, Javier Solana, calificó el ataque de «moralmente repugnante».
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