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Misiles lanzados por EEUU hace dos años en el Mediterráneo (archivo).
En cambio, se concentró en continuar sumando apoyos clave dentro del Congreso estadounidense para autorizar un ataque contra el gobierno sirio de Bashar Al Assad, al que Washington acusa de haber lanzado gas sarín contra civiles sirios en una ofensiva que, según la oposición siria dejó cerca de 1.500 muertos en las afueras de Damasco el 21 de agosto pasado.
"Quiero enfatizar al pueblo de Estados Unidos que lo que estamos diseñando es algo limitado, algo proporcional que degradará las capacidades de al Asad" y que "no involucrará militares en territorio" sirio, afirmó Obama al recibir a un nuevo grupo de legisladores en la Casa Blanca.
"Esto no es Irak, esto no es Afganistán. Esta es una respuesta (...) que mandará un mensaje claro de que hay consecuencias, no sólo al régimen de Asad sino también a otros países que puedan estar interesados en poner a prueba algunas de estas normas internacionales", agregó el mandatario.
Un día después de reunirse y conseguir el apoyo de los dos referentes del ala belicista del Partido Republicano en el Senado, el presidente Obama invitó a 16 congresistas, republicanos y demócratas, entre ellos el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner.
Luego de la reunión, Boehner, que se había mostrado escéptico ante los planes bélicos "limitados" de Obama contra Siria, llamó a sus pares a autorizar la moción de la Casa Blanca.
"Voy a apoyar el llamado del presidente a la acción y creo que mis colegas deberían apoyar esta llamada", aseguró Boehner ante los medios.
Boehner agregó que "sólo Estados Unidos tiene la capacidad de detener a Al Assad y alertar a otros en el mundo de que este tipo de conducta no será tolerada".
Horas después del pedido del congresista republicano, varios senadores recortaron una semana su receso de verano e iniciaron una serie de audiencias a fin de informarse sobre el plan propuesto por la Casa Blanca para llevar adelante una intervención militar en Siria que sea "limitada y proporcional".
La primera sesión fue abierta a la prensa y el público en general y tuvo como invitados al secretario de Estado, John Kerry, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, y el jefe de las Fuerzas Armadas, Martin Dempsey.
Las audiencias continuarán a lo largo de la semana y muchas de ellas serán a puerta cerrada para discutir temas sensibles, como la estrategia militar, los objetivos y los alcances del plan trazado por la Casa Blanca y los mandos militares estadounidenses.
La evolución de los debates en el Capitolio son seguidos muy de cerca por aliados y rivales de todo el mundo.
Mientras las voces belicistas ponen su mirada en el Capitolio en Washington, los líderes que abogan por una solución negociada se multiplican en el mundo.
Uno de los líderes mundiales que más fuerte ha pedido "evitar una nueva guerra" es el papa Francisco, quien llamó a través de su cuenta de Twitter a que "en nuestra sociedad destruida por divisiones y por conflictos estalle la paz".
La otra voz que trabaja a contrarreloj para evitar una intervención militar occidental en Siria por fuera de la ONU es el secretario general de esa organización mundial, Ban Ki-moon.
"El conflicto en Siria y en toda la región no está en el interés de nadie", afirmó Ban en unas declaraciones a la prensa, luego de informar a los diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, entre ellos la Argentina, sobre la situación actual en Siria, informó EFE.
El secretario general dijo que toma nota "de los argumentos a favor de la acción para prevenir el uso de armas químicas en el futuro", pero agregó que "al mismo tiempo debemos debemos evitar una mayor militarización del conflicto y revitalizar la búsqueda de un acuerdo político".




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