Un emocionado prisionero palestino en el momento de reencontrarse con su familia. Los Militantes árabes liberados fueron recibidos como héroes en Gaza, Cisjordania y Beirut.
Beirut y Tel Aviv (AFP, ANSA, EFE, Reuters, DPA) --Israel y el movimiento fundamentalista libanés Hizbollah efectuaron ayer un histórico, pero desigual, intercambio de prisioneros y de los restos mortales de tres soldados, acordado tras una compleja negociación en la que intermedió Alemania.
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En virtud del acuerdo, Israel liberó a 400 palestinos y 23 libaneses, incluidos dos importantes jefes fundamentalistas chiítas, así como a una decena de prisioneros árabes y a un islamista alemán. Por su lado, Hizbollah -para el que este acuerdo constituye una victoria en su guerra contra el Estado judío- entregó los restos mortales de tres soldados y liberó a un coronel de reserva israelí devenido en empresario. Los cuatro habían sido secuestrados en octubre de 2000. Además, Israel entregó los restos mortales de 60 combatientes antiisraelíes, la mayoría libaneses. La alegría de los palestinos y los libaneses, que recibieron a los liberados como héroes, contrastó con el dolor israelí por el atentado lanzado en Jerusalén (ver aparte) y por los cuestionamientos que suscitó en la opinión pública que el gobierno israelí «haya concedido tanto a cambio de tan poco». Los israelíes temen particularmente que este acuerdo lleve a las milicias libanesas o palestinas a tratar de tomar más rehenes para conseguir nuevas liberaciones. El secretario general de Hizbollah, jeque Hassan Nasralah, confirmó ayer esos temores al amenazar con tomar prisioneros israelíes «vivos» si el Estado judío no pone en libertad, en los próximos tres meses, a Samir Kantar, el decano de los presos libaneses en Israel.
«Ante ustedes, y en nombre de los combatientes islámicos, les anuncio que si Samir Kantar no es liberado, tomaremos prisioneros israelíes vivos», dijo Nasralah a una enfervorecida multitud, que recibió con flores, arroz y perfume a los prisioneros liberados. «Los dirigentes israelíes son estúpidos, se arrepentirán de no haber liberado a Kantar», apresado por Israel en 1979.
Los prisioneros, recibidos con euforia en el aeropuerto de Beirut, se desplazaron luego al barrio meridional beirutí de Rueis, donde una multitud de 8.000 personas los esperaba en una carpa levantada por Hizbollah (Partido de Dios). Los primeros liberados en salir del avión en Beirut fueron los líderes chiítas Abdel Karim Obeid y Mustafa Dirani, los dos detenidos libaneses en Israel más importantes, que fueron secuestrados por comandos israelíes en el Líbano en 1989 y 1994, respectivamente.
Casi al mismo tiempo, un aparato israelí procedente también de Colonia (Alemania), que transportaba los restos mortales de los tres soldados y al empresario y coronel reservista Elhanan Tannenbaum, aterrizaba en Tel Aviv. Se rindieron honores militares a los tres soldados, cuyos féretros estaban envueltos en banderas israelíes, durante una ceremonia celebrada en el aeropuerto Ben Gurion en presencia del presidente Moshe Katzav y el primer ministro Ariel Sharon.
En la frontera israelo-libanesa, Israel entregó los restos de 60 combatientes al Comité Internacional de la Cruz Roja, que están ya en territorio libanés, según el CICR. En los territorios ocupados, 400 prisioneros palestinos, la mayoría de los cuales purgaba penas que iban a expirar a finales de 2004, fueron liberados en retenes militares a la entrada de distintas ciudades de Cisjordania, así como en el punto de paso de Erez, en la Franja de Gaza. Decenas de ellos se dirigieron al cuartel general de Yasser Arafat en Ramallah (Cisjordania), quien agradeció a Hizbollah que consiguiera su liberación.
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