21 de febrero 2002 - 00:00

Israel lanzó la mayor ofensiva desde el inicio de la intifada

Jóvenes palestinos se resguardan del fuego de los tanques de Israel en la Franja de Gaza.
Jóvenes palestinos se resguardan del fuego de los tanques de Israel en la Franja de Gaza.
Ramallah, Cisjordania (Reuters, ANSA, DPA) - En la fase más sangrienta de la intifada que enfrenta a israelíes y palestinos desde hace 17 meses, Israel atacó ayer por aire, mar y tierra instalaciones de seguridad palestinas en Cisjordania y Gaza, entre ellas un edificio cercano a la oficina de Yasser Arafat.

Fue lo más cerca que Israel estuvo de herir a Arafat, dijeron fuentes palestinas que agregaron que la explosión pulverizó las ventanas de la oficina del presidente de la AP, pero éste no resultó herido. En tanto, el portavoz del primer ministro israelí Ariel Sharon, Raanan Gissin, afirmó ante el micrófono de la emisora británica BBC que «esto es una guerra», poco después de que el líder del grupo integrista Al Fatah, Hussein el Sheij, dijera respecto del atentado extremista que el lunes se cobró la vida de seis soldados israelíes en Cisjordania: «Claro que fue un ataque legítimo. Esto es una guerra». «Estamos a sólo diez minutos de nuestra independencia», exhortó por su parte el secretario de Gabinete palestino, Ahmed Abdel Rahman.

• Luz verde

Es que los políticos de ambos lados han abandonado -al menos por el momento- sus esfuerzos por encontrar una solución negociada al conflicto. Después de casi cuarenta muertos entre los dos lados y en sólo los dos últimos días, Sharon dio luz verde al ejército para tomar medidas aun más duras «en la guerra contra el terrorismo», mientras que los militantes palestinos acordaron nuevamente una mejor coordinación en la lucha contra la potencia ocupadora.

Durante la última jornada, helicópteros artillados israelíes dispararon tres misiles contra un cuartel de la policía palestina en la ciudad cisjordana de Jenin. Poco antes, otro helicóptero había disparado dos misiles contra un complejo palestino de seguridad en la Franja de Gaza. Los misiles fueron lanzados contra la instalación Ansar-2, uno de los principales cuarteles palestinos de seguridad en la Franja de Gaza.

Fue uno de los más intensos bombardeos contra posiciones palestinas desde que comenzó la segunda intifada, en setiembre de 2000, y fuentes políticas dijeron que Sharon prepara una respuesta aun más enérgica en los próximos días.

En lo que podría ser una señal de la profunda furia de Israel, un helicóptero artillado disparó un misil contra un edificio de inteligencia dentro del complejo del líder palestino
Yasser Arafat en Ramallah, que cayó a pocos metros de la oficina donde se encontraba el líder palestino. Inmediatamente, Arafat emergió desafiante. «Los tanques y misiles y los aviones no nos aterran», dijo a periodistas. «Los israelíes insisten en evadir el proceso de paz, pero nosotros izaremos la bandera palestina sobre los muros de Jerusalén.»

Por su parte, Estados Unidos reaccionó ante el recrudecimiento de la violencia israelopalestina con una nueva invitación a Arafat, «a hacer más para poner fin a los actos de terrorismo». El portavoz del Departamento de Estado,
Richard Boucher, trató de equilibrar la declaración pidiendo a Israel que «aunque debe defenderse de los actos de violencia» trate de evitar el agravamiento de la situación.

Según sostienen observadores internacionales, Arafat ha perdido el control de las brigadas armadas de su organización Al Fatah y de los fundamentalistas de Hamas.
Yibril Rayub, jefe de Inteligencia en Cisjordania, logró convencer a Arafat de que, teniendo en cuenta los ataques israelíes, resultaría imposible disolver a las brigadas de Al-Aqsa -desperdigadas en pequeños grupos- sin arriesgarse a una guerra civil. En lugar de eso, recibieron el permiso para atacar a soldados y colonos israelíes en territorios palestinos, pero no a civiles en Israel, por considerar que este tipo de lucha puede ser aún tolerada en el exterior.

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