17 de julio 2007 - 00:00

Israel no olvida a secuestrados

Cuando los autos se detienen frente a su casa, la mujer corre hacia la puerta. Vive con la esperanza de que, ahora, las fuerzas israelíes le estén trayendo a su hijo a casa. Esta vez, los mismos vehículos militares que le llevaron la noticia de su secuestro le traerán el final de su pesadilla.

Cada día que transcurre, sus anhelos se hacen, otra vez, pedazos. Aviva Shalit espera el retorno de su hijo Gilad, de 20 años, soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel, secuestrado por Hamas en territorio israelí. Pasó más de un año desde su secuestro; un año horrendo en que recibió sólo una carta y una grabación de audio de Gilad. Y su ansiedad continúa creciendo, en tanto Hamas, en la Franja de Gaza, no se contenga adecuadamente.

  • Sin noticias

  • Las familias de Eldad Regev y Ehud Goldwasser, secuestrados por Hizbollah del lado israelí de la frontera con Líbano, tienen razón de estar celosas de la familia Shalit.

    Porque no importa cuán precaria sea la situación en Gaza, al menos los Shalitrecibieron, eventualmente, una palabra de que su hijo está vivo. Las familias Regev y Goldwasser no fueron tan afortunadas. Ni un solo canal de comunicación se abrió, ni un solo pedacito de evidencia se recibió en cuanto a sus condiciones. Hace hoy exactamente un año que fueron secuestrados y, todavía, ni una palabra.

    Estos no son sólo casos de crueldad deliberada. Son, además, violaciones a la Ley Internacional.

    Hizbollah está actuando en clara infracción a la Resolución 1.701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del 11 de agosto de 2006, que llamó, en su preámbulo, a la «liberación incondicional de los soldados israelíes secuestrados». Esta exigencia fue reiterada, en una declaración del 17 de abril de 2007, por el presidente del Consejo de Seguridad, que destacó -con profundo pesar- el hecho de que no haya habido progreso alguno respecto de los dos soldados secuestrados. El Consejo de Seguridad tomó esta oportunidad para reiterar su llamado a «su inmediata e incondicional liberación».

    El secretario general también se refirió (el 14 de marzo de 2007) al secuestro, en un informe al Consejo de Seguridad sobre la implementación de la Resolución 1.701.

  • Insistencia

    Se destacó que «Hizbollah rechazaba públicamente el concepto de una inmediata e incondicional liberación, en una etapa temprana, de los dos soldados israelíes insistiendo, en su lugar, en la liberación de grandes cantidades de detenidos en Israel, más allá del encuadre de la Resolución 1.701 (2006).

    También hubo exigencias, imposibles de satisfacer, en relación con la prueba de que ambos soldados estuvieran vivos. El secretario general «instó a los líderes de Hizbollah «a evitar los pedidos desproporcionados» y señaló que la negociación extendida «no podía ser considerada adecuada, según el concepto de urgencia humanitaria de los casos y el mensaje claro de la Resolución 1.701 (2006)».

    Las Naciones Unidas realizaron, de manera reiterada, un llamado a la liberación de los soldados secuestrados.

    Todavía es mucho lo que la comunidad internacional puede hacer. Es tiempo de ubicar la presión necesaria sobre Irán y Siria, naciones que patrocinan a Hizbollah y Hamas. Esos dos regímenes pueden tener las llaves de las celdas de Shalit, Regev y Goldwasser.

    En tanto que la discusión internacional continúa, es importante recordar un hecho vital: estamos hablando de vidas humanas reales; soldados, sí, pero, además, personas con familias, esperanzas y sueños.

    Con la ayuda de la comunidad internacional, tal vez, la próxima vez que suene el timbre, en los hogares de las familias Shalit, Regev y Goldwasser, Gilad, Eldad y Ehud estén parados allí, finalmente, en casa, lugar al que pertenecen.
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