Jerusalén (EFE, Reuters, AFP, DPA) - La ola de atentados en Jerusalén, que puso a esa ciudad en virtual estado de sitio y a todo el país en máximo alerta, hizo resurgir con más fuerza que nunca la vieja polémica acerca de la conveniencia de una «separación unilateral» de los palestinos de Cisjordania y Gaza. Mientras tanto, tanques israelíes avanzaron más de 500 metros en territorio autónomo palestino, al sur de la ciudad de Gaza.
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Las fuerzas israelíes, integradas por tres tanques, abrieron fuego contra dos puestos de seguridad palestina, luego de que un automóvil israelí fuera baleado.
Tras dos atentados perpetrados por extremistas palestinos en Jerusalén en menos de cinco días, Israel impuso, en la última jornada, medidas de seguridad «sin precedentes» en la ciudad.
Es con los israelíes con los nervios a flor de piel que la idea de «separarse unilateralmente» de los palestinos volvió a cobrar sentido. «Deberíamos construir una cerca defensiva que hiciera decrecer la insoportable facilidad con la que los terroristas se infiltran con sus vehículos (en Israel), estoy seguro de que de esta forma se reducirían drásticamente los atentados», manifestó ayer el presidente israelí, el derechista Moshe Katsav.
Frontera
La derecha israelí se ha opuesto tradicionalmente a cualquier propuesta de separación física entre israelíes y palestinos, por el temor a que esa línea defensiva termine convirtiéndose en la frontera formal entre Israel y un eventual Estado palestino. Dentro del actual gabinete, tanto el primer ministro, Ariel Sharon; como el ministro de Exteriores, Shimon Peres, se oponen al concepto de separación unilateral. Sin embargo, el ministro de Seguridad Interior, Uzi Landau, ultraderechista de la coalición de unidad nacional, también dijo que está a favor del concepto de separación, pero que en su opinión debe ser entendida como «aislamiento». «Mi plan de separación es que Israel debe controlar ambos lados de la verja de seguridad porque si no, no sería efectiva», manifestó Landau, que hoy presentará un borrador de su iniciativa al gobierno.
En tanto, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, llamó nuevamente al líder palestino Yasser Arafat a combatir en forma consecuente al terrorismo. No es suficiente con impartir una negativa al terrorismo, dijo ayer Bush en la Casa Blanca, sino que éste debe ser exterminado donde sea que se encuentre. Acerca del arresto de tres altos miembros de la administración palestina por el caso del contrabando de armas a bordo de un barco interceptado por Israel, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo que no es suficiente.
Durante la jornada, policías israelíes ultimaron a un palestino que había logrado eludir varios vallados y, tras robar un coche, hirió a tres personas.