Obispos acusan a Israel de violar la libertad de religión en el funeral de la periodista de Al Jazeera

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Líderes religiosos cristianos de Tierra Santa denunciaron la irrupción de la policía en las exequias de Shireen Abu Akleh, asesinada en un operativo del ejército israelí.

Los obispos de Tierra Santa acusaron este lunes a Israel de haber "faltado al respeto" a la Iglesia por la intervención de la policía israelí durante las exequias el viernes de la periodista palestina Shireen Abu Akleh.

Miles de palestinos participaron al cortejo fúnebre de la periodista palestino-estadounidense de Al Jazeera, abatida el miércoles de un disparo en la cabeza cuando cubría una operación militar israelí en Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.

Los incidentes estallaron cuando la policía intentó dispersar a la multitud después de que el féretro con los restos de la reportera salió del hospital San José, en Jerusalén Este, un sector palestino ocupado por Israel.

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"La policía penetró en un establecimiento de salud cristiano, faltando el respeto a la Iglesia, faltando el respeto al establecimiento de salud, faltando el respeto a la memoria de los muertos", declaró el administrador apostólico del patriarcado latino de Jerusalén Pierbattista Pizzaballa, que se expresó en nombre de los obispos de Tierra Santa durante una rueda de prensa en el hospital San José.

"La intrusión de la policía y su uso desproporcionado de la fuerza es una grave violación de las normas y reglas internacionales, como el derecho humano fundamental de la libertad de religión", agregó.

Durante el cortejo fúnebre, el féretro de la periodista estuvo a punto de caer en el suelo por las cargas de la policía contra los asistentes que llevaban el ataúd a hombros, según las imágenes difundidas por las televisiones locales.

La policía israelí, que abrió una investigación por la actuación de sus agentes, asegura que sus agentes tuvieron que hacer frente a la violencia de "alborotadores" presentes en el cortejo.

Tras la intervención policial, la multitud siguió al féretro hasta una iglesia de la Ciudad Vieja, donde se le dedicó una misa antes de su traslado al cementerio.

"El asesinato" de la periodista de 51 años fue condenado por unanimidad en el Consejo de seguridad de la ONU, que pidió "una investigación transparente e imparcial".

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