16 de octubre 2003 - 00:00

Juan Pablo II inició festejos por papado orando por Bolivia

Juan Pablo II inició festejos por papado orando por Bolivia
Ciudad del Vaticano, (ANSA, EFE) - Juan Pablo II invitó ayer, con fatigada voz, a los miles de fieles reunidos en la plaza San Pedro a acompañarlo hoy en la oración y la acción de gracias al cumplirse 25 años de su pontificado.

Al finalizar la audiencia general de los miércoles, el Papa habló de Bolivia y expresó su solidaridad espiritual «con quienes sufren» en esa nación e instó a «buscar soluciones equitativas en el respeto de la legalidad.

Juan Pablo II invitó a «romanos y peregrinos» a unirse a él hoy por la tarde en plaza San Pedro, en la misa que recuerda sus 25 años de pontificado, «para rezar alabanzas al Señor y darle gracias en esta feliz circunstancia».


El Pontífice se mostró fatigado, pero saludó durante una hora a unos 16 mil fieles reunidos frente a la basílica de San Pedro, entre ellos cardenales, peregrinos y lituanos con una enorme cruz de madera, mientras un grupo de sicilianos con trajes típicos le regaló un tradicional carrito de esa región del sur de Italia.

Los regalos fueron particularmente abundantes: un grupo asiático dio al Papa un busto de bronce y un obispo le trajo un ícono de la Madre Teresa, a quien el Papa proclamará beata el domingo.

Durante su discurso, que leyó sólo en parte, Juan Pablo II dijo que las oraciones vespertinas «piden ayuda divina para toda categoría de personas, para la comunidad cristiana y para la sociedad civil, y se recuerda a los fieles difuntos».

Esa liturgia -recordó- se corona con el Padrenuestro porque «el sol no debe ponerse sobre la ira de nadie» y los hombres «deben reconciliarse fraternalmente».

«La oración vespertina, en sintonía con Cristo crucificado, expresa la entrega de nuestra existencia a manos del Padre, conscientes de que su bendición nunca falta», concluyó el Papa.

Antes de retirarse del atrio de la basílica vaticana, el papamóvil pasó entre dos grupos de marineros de la nave escuela Brasil, alineados en modo informal a lo largo de la escalinata que lleva a la plaza.

El Papa lanzó, además, un llamado a favor del diálogo en Bolivia, «donde está en curso una grave crisis, con muertos y heridos», destacó.

El Pontífice, de 83 años, dijo que quería expresar su solidaridad espiritual «con quienes sufren, mientras invito a todos a rezar para que el Señor inspire a las partes para privilegiar el diálogo civil y buscar soluciones equitativas, en el respeto de la legalidad, a los problemas que afligen a la nación».

Tal como estaba previsto, el Papa no asistió por la tarde a la apertura del convenio de cardenales en el Vaticano, quienes comenzaron a presentar sus relaciones sobre el significado del pontificado y que serán entregadas el viernes al Pontífice.
Además de los purpurados de casi todo el mundo, están reunidos los presidentes de las conferencias episcopales y los patriarcas, es decir los jefes de las iglesias católicas de rito oriental, junto a los jefes de dicasterios de la Curia romana (el gobierno central de la Iglesia).

Hoy a las 11, Juan Pablo II firmará la exhortación apostólica que fija las conclusiones del sínodo de obispos reunidos en el Vaticano en 2001 sobre la función episcopal. A las 18, hora local, la misma en la que fue elegido 25 años atrás como «sucesor de Pedro», el Papa iniciará en la plaza central vaticana la misa de acción de gracias, a la que asistirán jefes de Estado y de gobierno, delegaciones de la nobleza y una larga lista de personalidades.

Entre los invitados, figuran el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi; de Polonia, Aleksander Kwasnewsky; Albania, Alfred Moisiu, y Macedonia, Boris Trajkovski; el príncipe Adam, de Liechtenstein; el vicepresidente de Guatemala, Juan Francisco Reyes; la reina Fabiola de Bélgica, numerosos ministros y diplomáticos de diversos países.

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