Jueces admiten error con preso ejecutado
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George Kelly, de 27 años, fue colgado el 28 de marzo de 1950 por el asesinato del gerente de un cine y de su ayudante en Liverpool (norte de Inglaterra), durante un robo fallido ocurrido en marzo de 1949.
Ayer, tres jueces de la Corte de Apelaciones de Londres, que en junio pasado calificaron de «aventurada» la condena de Kelly, admitieron que se produjo «una injusticia» en este caso, que, según dijeron, «debe lamentarse profundamente».
En su momento, el caso llegó a ser el más famoso de la historia judicial de Inglaterra. Un récord de 65.000 personas fueron interrogadas y las audiencias se desarrollaron durante trece días, algo nunca visto en aquella época, y hasta el jurado debió ser destituido por su imposibilidad de emitir un veredicto.
La apelación, que no se permitió en 1950, fue aceptada más de cuarenta años después al descubrirse en 1991 una declaración a la policía que nunca salió a la luz en el momento del juicio. En ella, un testigo de la acusación declaraba que un hombre llamado Donald Johnson le había confesado ser el autor del crimen.


