4 de junio 2021 - 00:00

La adhesión de un partido árabe al nuevo Gobierno revoluciona la política israelí

Jerusalén - Sólo es una firma al pie de un documento, pero la participación en una coalición de un partido árabe, la formación islamista Raam de Mansur Abas, es un hecho inédito en Israel, donde la minoría árabe permanece al margen del juego político.

El miércoles por la noche, una imagen recorrió las redes sociales a una hora de la fecha límite para formar un gobierno anti-Netanyahu: Mansur Abas apareció junto al centrista Yair Lapid y el jefe de la derecha radical Naftali Bennett, sonrientes los tres.

Al firmar un acuerdo para la formación de una “coalición del cambio”, integrada por partidos judíos, que van de la izquierda a la derecha, la formación islamista Raam (cuatro diputados) destrabó intensas negociaciones políticas e hizo lo que ningún partido árabe había hecho antes.

“No solamente estamos en la Knéset (parlamento), también hemos obtenido la legitimidad para influenciar el sistema político israelí” se congratuló Mansur Abas, en la radio del ejército israelí.

Los árabes israelíes, descendientes de los palestinos que permanecieron en sus tierras al crearse el Estado de Israel en 1948, constituyen una quinta parte de la población israelí. Esta minoría, que se movilizó recientemente en apoyo de los palestinos de Gaza y Cisjordania durante los enfrentamientos con Israel, dice ser víctima de discriminación de la mayoría judía.

Antes de las elecciones de marzo, Mansur Abas había roto un tabú al declararse dispuesto a trabajar con el primer ministro Benjamín Netanyahu para ayudar a su comunidad, golpeada por una criminalidad endémica. Y había decidido abandonar la “Lista unida” de los partidos árabes israelíes para presentarse solo a las elecciones.

Los términos del acuerdo de coalición, que de momento existe solo en un documento puesto que debe ser aprobada por el Parlamento, no son aún conocidos. Pero Raam dice haber garantizado una suma en beneficio de la comunidad árabe, y obtenido el cargo de vicepresidente del Parlamento así como la presidencia de un comisión.

Mansur Abas actúa así porque piensa que los cambios políticos en favor de los árabes “no pueden hacerse de golpe sino progresivamente” explica Amal Jamal, profesor de Ciencias políticas de la universidad de Tel Aviv. Pero con un partido de cuatro diputados, sobre los 120 escaños del Parlamento israelí, “nunca tendrá bastante poder para imponer su voluntad” estimó.

Los demás partidos árabes denunciaron de inmediato este apoyo. En un comunicado, dos de ellos consideran que dicho apoyo “le da legitimidad a una política que niega los derechos de los palestinos”. La voluntad de sacar del poder a Netanyahu no justifica aliarse a “un gobierno de derecha por excelencia” estiman estos partidos árabes.

Según lo que se sabe del acuerdo, éste no cuestiona la ley adoptada en 2018 que define a Israel como “Estado-nación del pueblo judío”, y que otorga únicamente a los judíos el derecho a la autodeterminación.

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