La agenda social tendrá que esperar
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Serra, de 60 años, ha basado su campaña en las promesas de crear empleos, aumentar las partidas para la salud y la educación y restaurar el control estatal a los precios del combustible.
Aunque la mayoría de los inversores lo prefiere por su relación con el gobierno de Cardoso, la carrera política de Serra comenzó en los años '60 cuando era dirigente estudiantil en el movimiento brasileño de la Teología de la Liberación, que proponía la participación de la Iglesia Católica en la política para ayudar a los pobres.
Gane quien gane, es probable que los planes de mejorar las condiciones sociales sean desplazados en el orden de prioridad por los asuntos económicos, dijeron varios inversionistas.
En setiembre la inflación aumentó a 0,76%, más del doble de los aumentos de los precios al consumidor que hubo en ese mes los dos años anteriores, según el Instituto de Investigaciones Económicas de San Pablo. El índice del instituto mide los precios en el mayor y más populoso estado del país.
«El riesgo es que la inflación vuelva a un ritmo acelerado», dijo Odair Abate, economista de Lloyds TSB Group Plc. en San Pablo. «Ahora mismo no hay un solo país en el mundo con una alta inflación, de modo que sería difícil para Brasil atraer capital y financiar su crecimiento».
La mayor economía sudamericana está saliendo de una recesión que comenzó a fines del año pasado, recuperación que se ve amenazada por la caída de más de un tercio que han tenido la moneda, los bonos y las acciones del país durante los últimos seis meses al tiempo que Lula iba cobrando mayor respaldo en las encuestas de opinión.
• Inversiones
La perspectiva de esta economía de 513.000 millones de dólares, que el Fondo Monetario Internacional espera que crezca 1,5% este año y 3% en 2003, se halla enturbiada por la merma de las inversiones en los países en vías de desarrollo, los cuales dependen del capital procedente del mundo desarrollado para crecer. Complica las cosas el bajón que los mercados de valores han tenido en todo el mundo.
La pérdida del apetito en cuanto al riesgo ha perjudicado a Brasil y sus vecinos muy seriamente. Los fondos comunes de inversión centrados en las acciones y los bonos latinoamericanos se hallan en su menor nivel desde octubre de 1993, de acuerdo con un informe por Merrill Lynch & Co.
«Mientras los inversionistas sientan que el nuevo gobierno puede cambiar la política económica, continuará la incertidumbre, y el crecimiento y la inversión saldrán perjudicados», dijo Marcelo Fleury, director gerente para América latina en la casa de corretaje Sterling Financial, de Boca Raton, Florida.
En la Argentina, la devaluación de la moneda, el impago de la deuda y cuatro años de recesión, han sumido a la mitad de la población de 36 millones en la pobreza y dejado a casi un cuarto de ellos sin suficiente comida, según las estadísticas gubernamentales.
Aunque Lula ha obtenido el respaldo de dirigentes brasileños tales como los ex presidentes Itamar Franco y José Sarney, y de empresarios como Eugenio Staub, director general de Gradiente Eletronica SA, el mayor fabricante brasileño de aparatos electrónicos para el consumidor, muchos empresarios tienen sus dudas.
El hecho de que el compañero de fórmula de Lula es José Alencar, dueño de la compañía de Tecidos do Norte de Minas SA no les ha hecho cambiar de parecer.




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