9 de octubre 2002 - 00:00

La agenda social tendrá que esperar

San Pablo - El 41er. presidente de Brasil, sea Luiz Inácio Lula Da Silva, del Partido de los Trabajadores, o José Serra, de la actual coalición gobernante, tendrá que contener la inflación y reducir los gastos antes de estrechar la brecha entre pobres y ricos, dijeron varios inversores.

Lula recibió casi 47% de los votos válidos emitidos el domingo por 115 millones de electores brasileños, frente a casi 24% de Serra, lo cual dará lugar a una segunda vuelta el 27 de octubre. Una encuesta de Ibope realizada esta semana dijo que Lula le ganaría la segunda vuelta a Serra por un margen de 20 puntos porcentuales.

«Lula tendrá la dificilísima tarea de mejorar la situación del país, de lograr el crecimiento, de ayudar a los pobres», dijo Nicholas Field, quien ayuda a gestionar bonos de mercados emergentes por 300 millones de dólares en WestLB Asset Management en Londres. «Tendrá que mantener la disciplina fiscal antes de que pueda alcanzar sus objetivos más generales de reducir la desigualdad en los ingresos».

Los votantes en la quinta nación más populosa del mundo están dispuestos a hacer un cambio porque los ocho años del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso los ha dejado con un desempleo ascendente y una economía que apenas crece.

Lula, de 56 años, -quien dice que su cumpleaños es el 27 de octubre, aunque su certificado de nacimiento dice 6 de octubre- ha dicho a los electores que creará 8 millones de empleos y prometió a los acreedores que cumplirá el compromiso de Brasil de seguir pagando su deuda, que asciende a unos 300.000 millones de dólares. Tratará de hacerlo después de que un derrumbe de 37% en el valor de la moneda nacional este año dio lugar a una disparada de los precios al consumidor, impidiendo que el Banco Central cortara las tasas de interés.

• Promesas

Serra, de 60 años, ha basado su campaña en las promesas de crear empleos, aumentar las partidas para la salud y la educación y restaurar el control estatal a los precios del combustible.

Aunque la mayoría de los inversores lo prefiere por su relación con el gobierno de Cardoso, la carrera política de Serra comenzó en los años '60 cuando era dirigente estudiantil en el movimiento brasileño de la Teología de la Liberación, que proponía la participación de la Iglesia Católica en la política para ayudar a los pobres.

Gane quien gane, es probable que los planes de mejorar las condiciones sociales sean desplazados en el orden de prioridad por los asuntos económicos, dijeron varios inversionistas.


En setiembre la inflación aumentó a 0,76%, más del doble de los aumentos de los precios al consumidor que hubo en ese mes los dos años anteriores, según el Instituto de Investigaciones Económicas de San Pablo. El índice del instituto mide los precios en el mayor y más populoso estado del país.

«El riesgo es que la inflación vuelva a un ritmo acelerado», dijo
Odair Abate, economista de Lloyds TSB Group Plc. en San Pablo. «Ahora mismo no hay un solo país en el mundo con una alta inflación, de modo que sería difícil para Brasil atraer capital y financiar su crecimiento».

La mayor economía sudamericana está saliendo de una recesión que comenzó a fines del año pasado, recuperación que se ve amenazada por la caída de más de un tercio que han tenido la moneda, los bonos y las acciones del país durante los últimos seis meses al tiempo que Lula iba cobrando mayor respaldo en las encuestas de opinión.

• Inversiones

La perspectiva de esta economía de 513.000 millones de dólares, que el Fondo Monetario Internacional espera que crezca 1,5% este año y 3% en 2003, se halla enturbiada por la merma de las inversiones en los países en vías de desarrollo, los cuales dependen del capital procedente del mundo desarrollado para crecer. Complica las cosas el bajón que los mercados de valores han tenido en todo el mundo.

La pérdida del apetito en cuanto al riesgo ha perjudicado a Brasil y sus vecinos muy seriamente. Los fondos comunes de inversión centrados en las acciones y los bonos latinoamericanos se hallan en su menor nivel desde octubre de 1993, de acuerdo con un informe por Merrill Lynch & Co.

«Mientras los inversionistas sientan que el nuevo gobierno puede cambiar la política económica, continuará la incertidumbre, y el crecimiento y la inversión saldrán perjudicados»,
dijo Marcelo Fleury, director gerente para América latina en la casa de corretaje Sterling Financial, de Boca Raton, Florida.

En la Argentina, la devaluación de la moneda, el impago de la deuda y cuatro años de recesión, han sumido a la mitad de la población de 36 millones en la pobreza y dejado a casi un cuarto de ellos sin suficiente comida, según las estadísticas gubernamentales.

Aunque Lula ha obtenido el respaldo de dirigentes brasileños tales como los ex presidentes
Itamar Franco y José Sarney, y de empresarios como Eugenio Staub, director general de Gradiente Eletronica SA, el mayor fabricante brasileño de aparatos electrónicos para el consumidor, muchos empresarios tienen sus dudas.

El hecho de que el compañero de fórmula de Lula es
José Alencar, dueño de la compañía de Tecidos do Norte de Minas SA no les ha hecho cambiar de parecer.

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