Jerusalén (EFE) - El presidente israelí Moshe Katzav gozaba hasta ahora de una aureola de persona intachable, pero verá cómo su carrera se ve truncada por la sombra de una serie de escándalos sexuales que no dejan de sorprender a la ciudadanía.
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El 31 de julio de 2000, Katzav, quien fue viceprimer ministro bajo el gobierno de Benjamin Netanyahu y es un histórico militante del partido Likud, se convertía en el octavo presidente de Israel y primero de esa formación.
Su trayectoria se inició en 1969, cuando se convirtió en el alcalde más joven de Israel al frente del municipio de Kiriat Malaji. Posteriormente, en las elecciones de 1977, que llevaron al Likud al poder por primera vez, fue elegido diputado.
Nacido en Yazd, Irán, en 1945 y emigrado a Israel en 1951, Katzav desempeñó entre los años 1984 y 1988 las carteras de Trabajo y Asuntos Sociales, y de Transportes de 1988 a 1992. Su designacióncomo presidente 2000 parecía culminar su larga trayectoria política al acceder a la jefatura del Estado derrotando al veterano político Shimon Peres en una votación parlamentaria.
Halo de rectitud
Pese a que la figura del presidente en Israel es meramente protocolaria, y que sólo puede conceder indultos y conmutar sentencias, Katzav ha representado a su país haciendo gala siempre de un halo de rectitud y defendiendo el interés general por encima de los partidistas.
No es extraño que, hasta que surgieran los casos de supuestos acosos sexuales a mujeres de su entorno laboral, Katzav haya sido considerado tanto por personalidades de izquierda como de derecha un representante cabal de Israel, poco amigo de hacer comentarios políticos y quizá, en un futuro, primer ministro.
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