La campaña sacó de las sombras el costado no confesado del modelo: la pobreza severa del mundo rural
Analfabetismo, producción de subsistencia y migración de los jóvenes. Estadística nacional y desigualdades regionales. El efecto de la pandemia.
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Puña - Luceli Banda Medina, de 21 años, la primera mujer de su familia en saber leer y escribir, dejó Puña, su pobre y aislada aldea en la sierra norte de Perú, para estudiar enfermería en la ciudad de Chiclayo. Pero ya en la urbe, se preguntaba cómo habría sido su vida de haber nacido en una ciudad.
“Decía ¿por qué el del campo no tiene las condiciones para estudiar como en las ciudades, donde prácticamente lo tienen todo?”, dijo Banda Medina en su casa de adobe en Puña. Tres generaciones de la familia Medina –hija, madre y abuelo– conviven en la casa sin agua corriente, cañerías ni un piso firme.
Segundo Medina, el integrante de más edad de la familia, ha sido un agricultor de subsistencia toda su vida y lleva un sombrero “chotano” de ala ancha, al igual que el socialista Pedro Castillo, también nacido en la zona.
Fuera de la casa de ladrillos amarillos cuelga una pancarta de Castillo, que dio clases en la escuela primaria cercana y enseñó a leer a Banda Medina.
La pandemia de coronavirus, que ha dejado a Perú con el mayor número de muertes per capita del mundo, obligó a Banda Medina a trasladarse el año pasado a Puña, donde ahora tiene dificultades para seguir sus clases debido a lo irregular del servicio de internet.
“Puña se queda vacío, se queda solo con las personas mayores”, afirmó María Dorlisa Medina, madre de Banda, que es analfabeta y trabaja todas las mañanas produciendo queso que puede vender por unos 70 soles (unos 18 dólares) por semana.
Desde 1913, la participación de Cajamarca, donde se encuentra Puña, en la economía peruana se ha reducido a la mitad, mientras que la de Lima se ha triplicado hasta superar el 65% del PBI del país, según datos recopilados por Bruno Seminario, un destacado historiador fallecido el mes pasado.
Esa división se reflejó en las encuestas. En algunas, Castillo ganó en la previa electoral en todas las regiones del país excepto en Lima, que concentra un tercio de la población peruana.
Hasta el 70% de los habitantes de Puña vive en la pobreza, con menos de 100 dólares de ingresos mensuales por hogar, una tasa mucho más alta que en todo Perú, según datos oficiales.
Aunque Perú ha sido aclamado como un modelo de éxito por haber reducido los índices de pobreza de alrededor del 50% en la década de 1990 al 20% antes de la pandemia, esos avances han sido desiguales, alimentando el descontento. Con la pandemia, la pobreza repuntó hasta un 30%.
El año pasado, el 26% de la población urbana de Perú era pobre, pero esa cifra ascendía al 46% en las comunidades rurales, según informó en mayo el INEI, la oficina de estadísticas del Gobierno.
Agencia Reuters




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