La corrupción, eje central del último debate entre Rousseff y Neves
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Aunque con momentos tensos, el debate fue menos agresivo que las anteriores.
Según Veja, Alberto Yousseff, un empresario preso desde marzo acusado de comandar una gigantesca red de lavado de dinero que incluía los desvíos en Petrobras, dijo a la justicia que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y su delfina política Rousseff "sabían todo" sobre la corrupción en la empresa estatal.
Yousseff y un exdirector de Petrobras, Paulo Roberto Costa, denunciaron sobreprecios en contratos de empresas con la petrolera destinados a financiar al PT y a partidos y políticos aliados. Ambos buscan reducir sus penas a cambio de dar a la policía información privilegiada. Sus denuncias no han sido probadas.
"Iré a la justicia para defenderme [de las acusaciones de Veja] y tengo la certeza de que el pueblo brasileño va a mostrar su indignación el domingo votando y derrotando esa propuesta que usted representa y que es un retroceso para Brasil", lanzó la presidenta.
Neves, que se ha defendido de las duras acusaciones de Rousseff con la misma moneda, también le preguntó por qué mantiene en secreto la financiación del puerto de Mariel en Cuba. "Nosotros financiamos una empresa brasileña que generó empleo en Brasil" y construye el puerto, no al gobierno cubano, respondió la mandataria.
"Existe una medida para acabar con la corrupción: ¡sacar al PT del poder!", dijo un enérgico Neves mientras Rousseff torcía la cara, los 'tucanos' del PSDB aplaudían y los 'petistas' abucheaban.
En otro momento de tensión, Neves presionó a Rousseff para que diera su opinión sobre el juicio del 'mensalao', el escándalo de compra de votos de legisladores aliados orquestado por el PT en el primer mandato de Lula, que terminó con altos jerarcas del partido en la cárcel. Y le preguntó si considera "un héroe nacional" a José Dirceu, exjefe de gabinete de Lula condenado.
La presidenta retrucó recordando el 'mensalao mineiro', un escándalo de compra de votos orquestado por el Partido de la Socialdemocracia Brasileña de Neves en el estado de Minas Gerais (sureste), por el que hay 10 acusados pero nunca se llegó a juicio.
Los acusados del mensalao "fueron condenados y fueron a la cárcel. En tanto en el 'mensalao' de su partido no tuvo condenados ni castigados" porque el PSDB siempre "encajona y archiva" las denuncias de corrupción, le dijo Rousseff.
El noreste negro y pobre de Brasil es un gran bastión del PT, agradecido por los programas sociales que benefician a 50 millones de brasileños desfavorecidos, un cuarto de este país con una de las mayores tasas de desigualdad del mundo.
Los electores de mayores ingresos apoyan a Neves y acusan a Rousseff de estancar el crecimiento del país, en recesión en el primer semestre, y descuidar la inflación, que ha superado el techo de la meta y alcanzó 6,75% en 12 meses.
La batalla se jugará principalmente en el seno de la clase media intermedia -con ingresos de dos a cinco salarios mínimos- del sur y sobre todo del sureste.
La campaña estuvo llena de dramas y sorpresas que incluyeron la muerte de un candidato en un accidente aéreo (el socialista Eduardo Campos) y el surgimiento de otra candidata, la ecologista Marina Silva, que tras desplazar a Neves y amenazar el liderazgo de Rousseff quedó tercera y apoya ahora al socialdemócrata.



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