La crisis que obligó a refundar el modelo
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Ello era resistido por el ministro de Hacienda, Sergio De Castro, y la mayoría de los «Chicago Boys», pero los empresarios presionaban.
Además, el déficit en la balanza de pagos era gigantesco. Finalmente, a mediados de junio de 1982, el ministro de Economía, Luis Danús, anunció por cadena nacional que el tipo de cambio pasaría de $ 39 a $ 46 por dólar a partir del día siguiente.
Para quienes estaban endeudados en dólares, como las constructoras, sobrevino la peor pesadilla. En cosa de semanas, se multiplicaron las quiebras, los embargos de bienes y los despidos.
Como el sistema financiero estaba en crisis, el Banco Central inició la compra de carteras vencidas de los bancos, y se generó así la deuda subordinada. Al final, la inyección fiscal a la banca -para mantenerla operativa- costaría un tercio del PBI de la época. Simultáneamente, comenzaron a caer los grupos económicos.
El PBI cayó 13,4% en 1982 y la desocupación oficial terminó en 19,6% (cerca de 30% incluyendo los programas especiales).
Luego, el 13 de enero de 1983, se anunció otra bomba económica: la intervención de cinco bancos -entre ellos, el Chile y el Santiago- y la liquidación, entre otros, del BHC. Cundió el pánico en los ahorristas, quienes acudieron en masa a retirar sus fondos.
En 1983, el PBI continuó cayendo y el descontento general desató fuertes protestas. Sólo a mediados de 1984 comenzaría a verse la luz al final del túnel.



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