La cruda pelea por el uranio
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Aquellos átomos sobreexcitados o inestables se rompen y devuelven la energía que sirvió para crearlos. Todos los átomos tienen isótopos (cuasi clones) inestables, pero los de los átomos muy grandes se rompen con mucha facilidad. Entre ellos está el uranio, un mineral pesado razonablemente abundante en nuestro planeta. El uranio normal pesa 238 unidades atómicas, pero tiene un isótopo, el uranio 235 (U235), que está presente en pequeñas cantidades en los minerales de los que se extrae el U238, que es inestable, se rompe y desprende muchísima energía.
Todo el truco de las bombas atómicas y de los reactores nucleares es obtener suficiente U235 para iniciar las reacciones en cadena. Una vez que se dispone de U235 y de uranio normal, se puede fabricar plutonio a voluntad.
En una fábrica de U235 se sabe el U238 que entra, pero no el U235 que sale. Si la fábrica procesa toneladas de U238, ¿cómo se puede controlar que no desaparezcan algunos kilitos de U235? Y cada kilo de U235 es una bomba como la de Hiroshima.
• Control
Europa prefiere vender a Irán U235 de los almacenes rusos, porque piensa que puede controlar la cantidad de este material, y así se podría detectar si falta algo. Si los iraníes fabrican ellos mismos el U235, es imposible controlar si una parte del extraído se emplea para bombas. De cualquier manera, es razonable suponer que ya hay U235 circulando por el mundo, procedente del contrabando de las mafias rusas. Se trata de que no se fabrique de manera sistemática.
Es preciso dejarse de tapujos y poner a las claras la realidad, que es un conflicto de poder, y los conflictos de poder se han saldado, a lo largo de la historia, con miles o millones de muertos. No valen las alianzas de civilizaciones, pues lo que se dirime no es la riqueza o pobreza de los pueblos, sino el ansia de dominio y poder de sus dirigentes. Hoy conocemos la historia. ¿Queremos repetirla?
(*) Catedrático de Física de la Universidad de Alcalá.




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