Nueva York - «Mi mujer ha recibido amenazas concretas, aunque no puedo dar más detalles...». El ex embajador Joseph Wilson, casado con la espía Valerie Plame, denuncia en una entrevista emitida en el programa «60 Minutos» de la CBS que tanto él como su mujer han temido por su integridad desde que el nombre de ella fue filtrado a la prensa y que se han contactado con varias empresas privadas de seguridad para protegerse.
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Wilson no da más detalles sobre el carácter de las supuestas amenazas y no lanza su dedo acusador como otras veces contra la administración Bush. El ex embajador admite que es «triste» ver procesado por perjurio y falso testimonio al jefe de Gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis «Scooter» Libby, y expresa su confianza en la Justicia norteamericana para llegar hasta el fondo de la filtración ilegal de la identidad de su mujer como agente secreta de la CIA.
Wilson prefiere no pronunciarse sobre la supuesta implicación de Karl Rove, el « cerebro» de Bush, que no ha sido procesado por el momento pero que sigue siendo objeto de la investigación abierta por el fiscal Patrick Fitzgerlad.
El ex embajador insiste en que la condición de espía de su esposa fue filtrada en represalia por sus duras críticas contra la administración Bush de haber manipulado las pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. «Mi mujer sintió como un golpe en el estómago cuando vio publicado su nombre en la prensa: casi se queda sin respiración», declara Wilson. «No es cierto que mucha gente supiera a qué se dedicaba. Fuera de la CIA, lo sabíamos yo y otras tres personas más: sus padres y sus hermanos». «Una vez que se revela la identidad de un espía, toda la gente que está en contacto con él o ella está de alguna manera expuesto al peligro», reconoce el ex agente de la CIA Jim Marcinkowki, que entrenó con Valerie Plame en Virginia.
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