La guerra centró el debate Bush-Kerry
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En los 90 minutos de duración del debate sobre la política exterior norteamericana no se mencionó la palabra Latinoamérica.
El demócrata criticó los «engaños del presidente, como decir que iba a agotar las negociaciones en Naciones Unidas, y no lo hizo. Dijo que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y no las tenía. Dijo al pueblo que iba a planificar la guerra y no lo hizo». «Ahora vemos decapitaciones, armas de destrucción masiva que entran por la frontera» de Irak, acusó el demócrata, y se refirió a la situación del país árabe como un «caos».
«No se lleva una guerra adelante a menos que se tenga un plan para la paz», expresó Kerry. Más tarde, aludió a la prioridad que tuvo la empresa Halliburton, asociada al vicepresidente Dick Cheney, para obtener contratos en Irak.
A las críticas, Bush respondió que «mi rival y yo vimos los mismos informes y llegamos a las mismas conclusiones». «Lo que más quisiera mi rival es que ustedes se olvidaran de que él votó a favor de la guerra de Irak», procuró herir el mandatario. Agregó Bush: «La única consistencia del discurso de mi rival es su inconsistencia».
El opositor reconoció que se equivocó, pero lo minimizó ante el «error colosal del presidente al decidir atacar Irak».
Hacia el final, el demócrata sorprendió al introducir en el debate la necesidad de controlar la producción nuclear de Rusia, y acusó a Vladimir Putin de «encarcelar a los opositores» y de no respetar las reglas de la democracia.


