16 de abril 2003 - 00:00

"La guerra no está terminada"

Bagdad (AFP, DPA, ASN) - Estados Unidos consideró que la guerra en Irak aún no terminó, mientras que al menos doce personas murieron y varias sufrieron heridas en Mossul, región del Kurdistán, cuando soldados estadounidenses dispararon contra una multitud de civiles hostil al nuevo gobernador pro norteamericano.

Al tiempo que las operaciones militares continúan a la par de las manifestaciones contra la fuerzas de ocupación en todo el país, el presidente estadounidense, George W. Bush, afirmó en un discurso desde la Casa Blanca que «la victoria en Irak es segura pero no está completada». «El régimen de Saddam Hussein se fue, y los terroristas perdieron a un aliado», con lo cual «el mundo es ahora mucho más seguro», agregó Bush.

A pesar de que las operaciones de envergadura concluyeron tras la toma de Tikrit, seis días después de la caída del régimen de Hussein las fuerzas de ocupación angloestadounidenses no logran restablecer el orden en Irak y enfrentan un creciente rechazo entre la población.

En la norteña ciudad petrolerade Mossul, por lo menos doce personas murieron y varias fueron heridas cuando tropasnorteamericanas dispararon contra varios civiles que se manifestaban en la plaza de gobierno. «El tiroteo se registró en la plaza de la gobernación local. Hay quizá cien heridos y de 10 a 12 muertos», declaró el doctor Ayad Al Ramadhani, médico del hospital de Mossul. Según testigos y heridos internados interrogados por la prensa, los militares estadounidenses dispararon contra una multitud hostil al nuevo gobernador de la ciudad, Mashan al Guburi, mientras pronunciaba un discurso favorable a Estados Unidos.

Por su parte, un vocero militar estadounidense en Mossul negó que las fuerzas aliadas hayan disparado a la multitud, y, por el contrario, afirmó que los soldados norteamericanos fueron objeto de disparos que partieron desde el techo de un edificio que se encuentra frente al palacio de gobierno, a unos 75 metros.

En tanto, en la provincia de Al Anbar (oeste de Irak), una fuerza de 16.000 hombres iraquíes que controlaban la región fronteriza con Siria se rindió a las fuerzas norteamericanas. « Estoy dispuesto a ayudar. Les agradezco haber liberado a Irak y haberlo estabilizado», declaró el general iraquí Mohammed Jarawi al coronel norteamericano Curtis Potts.

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