24 de febrero 2026 - 09:06

La guerra Rusia-Ucrania cumple cuatro años: desgaste militar, sanciones y un conflicto sin resolución

El conflicto se desató el 24 de febrero de 2022. A pesar de las rondas de negociaciones, las agresiones siguen vigentes en un combate que entró en su fase de desgaste.

Rusia y Ucrania afrontan las consecuencias de 4 años ininterrumpidos de batalla.

Rusia y Ucrania afrontan las consecuencias de 4 años ininterrumpidos de batalla.

La guerra entre Rusia y Ucrania cumple este martes 4 años desde su inicio, el 24 de febrero de 2022. El extenso conflicto bélico - que ya se convirtió en el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial - se encuentra en un estado de estancamiento y desgaste a pesar de las diferentes rondas de negociaciones que ocurrieron entre el presidente ruso, Vladimir Putin y su par ucraniano, Volodimir Zelenski, con la intervención del mandatario estadounidense, Donald Trump.

Tras cuatro años de enfrentamiento militar, los muertos por bando se cuentan de a cientos de miles a pesar de las reservas de ambos lados. Zelenski solo reconoce la muerte de 55.000 soldados desde 2022, número que se cree más elevado por la cantidad de desaparecidos. Por su parte, el medio Mediazona —a partir de información pública— sitúa las bajas rusas por encima de 117.000.

El desgaste militar

Después de cuatro años de ofensivas, bombardeos y combates en múltiples frentes, el número exacto de víctimas sigue siendo incierto.

El último balance difundido por la ONU en 2025 registra cerca de 15.000 civiles muertos y 40.600 heridos en territorio ucraniano. No obstante, el propio organismo advierte que la cifra real es "probablemente considerablemente más alta", sobre todo por la falta de acceso a zonas ocupadas.

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Las estimaciones de bajas rondan los cientos de miles de muertos.

Las estimaciones de bajas rondan los cientos de miles de muertos.

El informe del Center for Strategic and International Studies (CSIS) de Estados Unidos expresa cifras más elevadas: hasta 325.000 soldados rusos muertos y entre 100.000 y 140.000 militares ucranianos desde el inicio de la invasión.

A la tragedia humana se suma el éxodo: cerca de 6 millones de ucranianos permanecen refugiados en el exterior, de acuerdo con datos de la ONU.

En este sentido, el desgaste militar de cuatro años de guerra también se ve en el impacto material en ambos lados de la trinchera. Amplias zonas del este de Ucrania quedaron arrasadas, con ciudades como Bajmut y Toretsk prácticamente reducidas a escombros.

Los ataques sistemáticos contra la infraestructura energética dañaron severamente la red eléctrica, dejando a millones de personas sin suministro estable de luz y calefacción en distintos momentos del conflicto. Además, alrededor del 20% del territorio ucraniano está contaminado por minas, según estimaciones de Naciones Unidas.

En este escenario, el costo de reconstrucción del territorio ucraniano - donde se desarrolló gran parte de la guerra - supera los u$s558.000 millones para la próxima década, de acuerdo con una evaluación conjunta del gobierno ucraniano, la Unión Europea, el Banco Mundial y la ONU.

La actualidad de la guerra

Tras las grandes maniobras de 2022 y 2023, el conflicto derivó en una guerra de desgaste. Los avances son lentos y costosos, en un escenario dominado por la utilización masiva de drones.

El núcleo de los combates continúa en el Donbás, la cuenca industrial del este. Allí, las fuerzas rusas dominan casi la totalidad de Lugansk y alrededor del 83% de Donetsk, según un análisis de la AFP basado en datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos.

Moscú también mantiene posiciones extensas en Jersón y Zaporiyia, además de enclaves menores en Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk.

Las sanciones económicas

Uno de los grandes problemas que afrontó la gestión de Putin durante el desarrollo del conflicto fue las diversas sanciones económicas que les fueron aplicadas por el avance sobre territorio ucraniano. Sin embargo, la economía rusa logró amortiguar el impacto de los castigos occidentales gracias a circuitos alternativos de importación y a la redirección de sus exportaciones energéticas. El complejo industrial-militar se vio impulsado por los pedidos estatales.

Más allá de las maniobras para mantener su soberanía y evitar la influencia económica, Rusia comienza a evidenciar tensiones: escasez persistente de mano de obra, inflación elevada, déficit fiscal creciente y caída de ingresos petroleros.

Ucrania, en tanto, sufrió en 2022 una contracción cercana a un tercio de su PBI. La destrucción de infraestructura, la caída de exportaciones y la emigración masiva de trabajadores —sumada a la movilización militar— afectaron su capacidad productiva.

Aliados, apoyos y una diplomacia lenta

A pesar de que hoy se cumplen cuatro años de iniciado el conflicto, el 2025 fue un año de avances - al menos en los gestos públicos - en las negociaciones entre ambos bandos. Rusos y ucranianos sostienen conversaciones para concretar un eventual cese del fuego bajo el impulso del presidente estadounidense Donald Trump. A pesar de la esperanza inicial, las rondas celebradas en Estambul, Abu Dabi y Ginebra no lograron avances concretos.

Trump y Zelenski
Archivo. Trump aseguró en reiteradas ocasiones que busca detener la guerra y que no tiene intenciones de financiar a las fuerzas ucranianas.

Archivo. Trump aseguró en reiteradas ocasiones que busca detener la guerra y que no tiene intenciones de financiar a las fuerzas ucranianas.

Uno de los principales puntos de fricción es el territorial. Rusia exige que Ucrania retire sus fuerzas de las áreas bajo control ruso en Donetsk, algo que Kiev rechaza. A su vez, el gobierno ucraniano reclama un alto el fuego inmediato, mientras Moscú descarta cualquier pausa hasta acordar un marco de paz "duradero".

En este escenario, fueron clave durante estos años los diferentes apoyos cultivados por ambos bandos. El sostén militar de Kiev se apoya fundamentalmente en el suministro de armas, municiones e inteligencia proporcionados por países occidentales.

Europa se consolidó como el principal aportante, con u$s234.000 millones ya entregados y otros u$s210.000 millones comprometidos, según el Instituto Kiel de Alemania. Estados Unidos, por su parte, destinó u$s115.000 millones desde 2022 (cuando la gestión estaba a cargo del demócrata Joe Biden), pero la llegada de Trump a la Casa Blanca provocó que la ayuda monetaria se interrumpiera casi en su totalidad.

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Archivo. A pesar de las conversaciones, Rusia no detiene su presión sobre el frente de guerra.

Archivo. A pesar de las conversaciones, Rusia no detiene su presión sobre el frente de guerra.

De acuerdo con el Instituto Kiel, Ucrania recibió alrededor de 900 tanques, 1.200 vehículos blindados, 850 piezas de artillería, 85 sistemas antiaéreos, además de aviones de combate y municiones.

En el frente ruso, Corea del Norte suministró municiones y envió miles de soldados para combatir. Moscú también recibió drones y misiles de Irán, tecnología que utilizó como base para desarrollar sus propios modelos, mientras que países occidentales acusan a China de facilitar mecanismos para eludir sanciones.

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