La ola delta del covid alarma a Israel, que evalúa un confinamiento en septiembre

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Los nuevos casos alcanzaron un pico inédito desde enero. El Gobierno da marcha atrás con la apertura y restablece restricciones. Decidió aplicar inyecciones de refuerzo.

Jerusalén - Ante el brusco incremento de los contagios de covid provocado por la expansión de la variante delta del nuevo coronavirus, Israel, uno de los casos ejemplares de vacunación a nivel internacional, no solo puso ayer en vigor nuevas restricciones sanitarias sino que su Gobierno comenzó a hablar de la posibilidad de imponer un nuevo confinamiento el mes que viene.

Así lo dijo el primer ministro Naftali Bennett, quien advirtió sobre la posibilidad de decidir una nueva cuarentena si la situación no mejora en las próximas semanas, en la temporada de las celebraciones judías del Año Nuevo (desde el anochecer del 6 de septiembre) y del Día del Perdón (del 15 al 16).

Las autoridades sanitarias anunciaron el martes más de 8.700 nuevos contagios, la cifra más alta desde enero. La cantidad de nuevos casos diarios se multiplicó por siete desde el 1 de agosto, según las estadísticas del ministerio de Salud.

Israel fue uno de los primeros países en lanzar una campaña de vacunación masiva a mediados de diciembre en virtud de un acuerdo con Pfizer que entregó rápidamente millones de dosis a cambio de datos sobre la efectividad de la vacuna en su población.

La campaña permitió bajar drásticamente el número de casos, pero en las últimas semanas los contagios volvieron a subir debido a la variante delta entre adultos no vacunados así como entre personas vacunadas hace más de seis meses.

Por esa razón, Israel comenzó a inyectar una tercera dosis de la vacuna en personas de 50 años o más, a pesar del llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a no hacerlo para que los países pobres dispongan de más vacunas. Bennett dijo que la administración de estas dosis en Israel, un país de nueve millones de habitantes, no afectaría a las reservas mundiales y más bien permitiría probar la eficacia de una tercera inyección.

Más de 5,4 millones de personas ya recibieron dos dosis de vacuna, o sea 58% de la población, y cerca de 1,1 millones la tercera.

En ese contexto, nuevas restricciones entraron en vigor ayer. Por un lado, el Gobierno restableció la obligación de mostrar el certificado de vacunación o test PCR negativo para ingresar a restoranes, hoteles, museos y bibliotecas, y asistir a eventos culturales y deportivos. Esa medida también se aplica a los lugares de culto que reciben a más de 50 fieles, se indicó.

Asimismo, en julio ya había repuesto la obligación de usar barbijo en lugares públicos y oficinas.

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