La primer ministro interina de Australia retiene el poder pero queda con poco margen de acción
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La jefa de gobierno, Julia Gillard, consiguió formar gobierno gracias al apoyo que le brindaron dos diputados. independientes
Gillard, de 48 años y la primera mujer que gobierna Australia, arrebató el pasado 24 de junio la jefatura del Ejecutivo y de las filas laboristas a Kevin Rudd, a raíz de la revuelta interna surgida en el partido por el descontento que motivó la fuerte caída de la popularidad del entonces primer ministro.
Los diputados dijeron que sus principales objetivos eran aprovechar la ventaja ofrecida para la Australia rural y asegurar al máximo que el país tenga un Gobierno estable, aunque no descartaron apoyar una moción de censura o retirar su apoyo al Partido Laborista "en caso de circunstancias excepcionales".
La primera ministra en funciones confirmó en rueda de prensa, que había asegurado a los dos diputados independientes, que el Gobierno laborista invertirá 10.000 millones de dólares australianos (u$s 9.000 millones) en el medio rural, y ofrecido a Oakeshott un cargo en el Ejecutivo.
"El Partido Laborista está preparado para gobernar y ofrecer un ejecutivo estable, seguro y eficaz durante los próximos tres años. Se nos pedirán más responsabilidades que a cualquier otro gobierno", dijo Gillard.
La reelegida gobernante cree que el ajustado resultado electoral demuestra que los australianos quieren que el Gobierno laborista y la oposición conservadora "encuentren puntos en común y trabajen de manera constructiva".



