Jerusalén (Reuters, EFE) - El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, fracasó ayer en su intento de persuadir al líder del Partido Laborista, Amram Mitzna, para que se una al gobierno que espera formar, en medio de la persistente violencia palestina y una posible guerra con Irak.
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Mitzna dijo que no había razones para que el laborismo de centroizquierda reconstruya un bloque con el derechista partido Likud que colapsó en octubre. «Esperaba una mayor moderación, un gesto en nuestra dirección, pero escuché puntos de vista que no justifican un diálogo», dijo Mitzna, quien quiere, entre otras cosas, que Israel desocupe la Franja de Gaza y reanude negociaciones con los palestinos para un acuerdo final de paz.
Mitzna reiteró que el laborismo encabezará la oposición en el Parlamento e instó al centroizquierdista Partido Shinui a no unirse al Likud de Sharon. Fue la primera reunión entre ambos líderes desde las recientes elecciones.