Roma (ANSA, ASN) - La elección del alemán Joseph Ratzinger llegó ayer a América latina como confirmación de que aún no es tiempo para consagrar un Pontífice de la región, de la cual se decía que tenía varios «papables».
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De los 20 purpurados latinoamericanos que participaron del Cónclave, eran mencionados como candidatos favoritos a suceder a Juan Pablo II el salesiano hondureño Oscar Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa; el brasileño Claudio Hummes, arzobispo de San Pablo; y el jesuita argentino Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.
Además, en esa lista figuraban el dominicano Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo; el mexicano Norberto Rivera Carrera, arzobispo de Ciudad de México; y el colombiano Darío Castrillón Hoyos, uno de los principales colaboradores de Juan Pablo II en la curia romana.
Nunca hubo tantos purpurados de América latina, donde vive 43,6% de los católicos, y las versiones sobre un posible pontífice latinoamericano comenzaron no bien murió Karol Wojtyla.
El dirigente demócrata cristiano italiano Giulio Andreotti aseguró días pasados que no tendría «nada de raro» que el Papa fuera originario de Latinoamérica.
«No tendrá nada de extraño si el exponente de la Iglesia Universal fuese de origen latinoamericano: en este continente existe una comunidad católica mayor que la de Europa», dijo Andreotti, siete veces jefe de Gobierno.
Sin embargo, Rivera Carrera descartó el fin de semana que buscara ser Papa. «Yo no tengo ninguna intención de ser electo, para nada. Yo les agradezco a los que así piensen, pero no quieran echarme esas cargas», afirmó.
Sobre la chance de que el Papa fuera de la región, consideró que era posible «porque el número de los posibles es infinito». Ante la expectativa del Cónclave, que duró sólo 36 horas, los expertos vaticanistas especularon sobre la posibilidad de un candidato común de América latina.
No obstante, algunos sacerdotes y teólogos brasileños habían expresado la imposibilidad de encontrar un candidato único regional.
«La elección de un Papa latinoamericano es posible y hasta razonable, después de la elección de un polaco y de la necesidad de un guiño hacia Oriente. El mayor problema es que los latinoamericanos no se entienden mucho, ni en el fútbol ni en la religión», dijo Fernando Altemeyer, ex sacerdote y actual teólogo brasileño.
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