• El resultado de las elecciones legislativas en EE.UU. impactó rápidamente en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico • Las fuerzas que se le oponen en la región -Irán, Siria, Hizbollah, los grupos terroristas iraquíesparecen apostar a una parálisis en Washington motivada por el control demócrata del Congreso • Mientras George Bush y Tony Blair buscan una salida al atolladero de Irak, el régimen iraní redobla su apuesta nuclear, ampliamente sospechada de tener fines militares • Mientras,su brazo armado en el Líbano, Hizbollah, desafía al gobierno moderado y pone nuevamente a ese país al borde de la guerra civil • Lo mucho que se juega allí involucra también a Siria, algunos de cuyos jerarcas podrían ser acusados de terrorismo si prospera la creación de un tribunal de la ONU para investigar el asesinato de un ex primer ministro • El problema palestino, complicado por el gobierno de Hamas, aparece una vez más como central en este juego peligroso.
Beirut (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El jefe del movimiento terrorista libanés Hizbollah, Hassan Nasrallah, afirmó que el gobierno del primer ministro Fuad Siniora será derrocado y reemplazado por un gabinete «limpio». A pesar de las amenazas del grupo chiita, el jefe de gobierno prometió resistir con su gabinete de mayoría antisiria y no ceder a las presiones.
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«Este gobierno (de Siniora) va a partir, y nada nos vincula a él tras la dimisión de los seis ministros chiitas», afirmó Nasrallah ante unas 6.000 personas damnificadas de los barrios del sur de Beirut por los enfrentamientos con Israel, entre julio y agosto pasados.
La dimisión de los seis funcionarios -cinco de los movimientos chiitas Amal e Hizbollah y uno cercano al presidente Emile Lahud- acentuó la brecha entre los pro y antisirios y hace temer el estallido de una guerra civil. «El país es nuestro. Sacrificamos decenas de miles de mártires, tenemos enfermos, prisioneros y minusválidos para salvaguardar el Líbano y proteger su dignidad y gloria y no se lo daremos», agregó el líder terrorista.
La declaración ocurrió horas después de que el gobierno de Siniora -apoyado por EE.UU.- aprobara, en ausencia de los ministros dimisionarios, el anteproyecto de la ONU para la formación de un tribunal internacional que juzguea los asesinos del ex primerministro Rafic Hariri, aparentemente vinculados con Damasco.
Hizbollah lleva semanas pidiendo la formación de un gobierno de unidad nacional donde los chiitas y sus aliados cristianos que siguen al general Michel Aoun ocupen un mínimo de ocho carteras, es decir, el tercio del total necesario para bloquear ciertas leyes.
Pero la mayoría acusa a Hizbollah y sus aliados de ejecutar las órdenes sirias e iraníes para torpedear la creación de dicho tribunal debido a que se podría imputar del magnicidio a altos responsables sirios.
Amenaza
Hizbollah, que afirma que obtuvo una «victoria divina» sobre Israel en la reciente guerra, amenazó con protestas callejeras para hacer caer el gobierno de Siniora, que considera «corrupto y vendido a Occidente».
Siniora dijo que resistirá a las exigencias de Hizbollah, que equivalen a una «tiranía de la minoría». El primer ministro agregó que estaba listo para expandir el gabinete, pero no para ceder el tercio de las bancas a la oposición. «Tendrían la posibilidad de paralizar las reuniones del gabinete de ministros y la capacidad de derrocar al gobierno», dijo. «En una democracia, eso no es posible».
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