Líder electo de Taiwán ofrece la paz a China
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Ma Ying-jeou
Pekín califica como muy importante la reunificación con Taiwán -a la que considera una provincia rebelde- y amenaza continuamente con intervenir militarmente si ésta oficializa una independencia de hecho que se remonta a 1949, año de la revolución comunista en el continente.
En aquel año, las fuerzas nacionalistas del jefe del Kuomintang, Chiang Kai Shek, derrotadas por los comunistas, se refugiaron en Taiwán, donde establecieron las instituciones de la República de China, mientras los comunistas fundaban en el continente la República Popular de China (RPC). Cada bando pretende ser el único depositario de la soberanía nacional. En 1992 se alcanzó un consenso sino taiwanés que ratificaba el principio de la «China única», una fórmula lo suficientemente equívoca como para ser interpretada de distinta manera por las partes.
Las elecciones presidenciales se celebraron bajo la mirada escrutadora de China, y también de Estados Unidos, que reconoce a la China comunista al tiempo que suministra «armamentos defensivos» a Taiwán en nombre de la «ley sobre las relaciones con Taiwán» votada en 1979.
El presidente estadounidense, George W. Bush, se congratuló el sábado por la victoria de Ma, que considera una «nueva oportunidad». Pero sus felicitaciones llegaron acompañadas de una advertencia.
«Corresponde a Taiwán y a Pekín construir las bases esenciales para la paz y la estabilidad prosiguiendo el diálogo por todos los medios disponibles y frenando cualquier iniciativa unilateral susceptible de modificar la situación a un lado y otro del Estrecho.»



