23 de marzo 2005 - 00:00

Liga Arabe adopta reformas y expone de nuevo su plan de paz

La XVII cumbre de la Liga Arabe concluyó hoy en Argel reafirmando la propuesta de paz con Israel hecha hace tres años en Beirut y anunciando reformas en la organización, que incluyen la creación de un Parlamento y una modificación de su regla de votación por consenso general.

Los estadistas árabes decidieron reactivar el plan de paz que Arabia Saudí presento en marzo de 2002 en la capital libanesa, basado en el principio de la tierra por la paz establecido en la conferencia de Madrid.

La propuesta, rechazada ya por Israel, pide al Estado judío que se retire de todos los territorios ocupados en la guerra de 1967, permita que el Estado palestino tenga su capital en la parte oriental de Jerusalén y no se oponga al retorno de los refugiados.

Si tales condiciones se cumplieran, los árabes considerarían cerrado definitivamente el conflicto con Israel, lo reconocerían y establecerían relaciones normales con él.

Jordania quiso presentar en esta cumbre una propuesta más flexible, pero ante la actitud contraria de los otros países, se acomodó a los términos de la iniciativa saudí, adoptada por unanimidad.

La Declaración final de la cumbre insiste sobre la "constancia de la causa palestina", recuerda que la paz es un "objetivo estratégico" de los árabes y advierte de que no renunciarán en ningún caso a recuperar sus territorios, con una mención a los altos del Golán y a la región libanesa de las granjas de Sebaa.

"La cumbre reitera su apego a una paz justa y global en Oriente Medio, en favor de una solución definitiva del conflicto entre árabes y palestinos", subraya el documento final del encuentro.

Añade que la consagración del principio por el cual se considera el proceso de paz "un todo indivisible" no podrá realizarse sin que los árabes recuperen sus derechos.

En ese contexto, los 22 países miembros de la Liga deciden constituir una comisión ministerial que tendrá como misión trabajar en favor de la iniciativa árabe, con el propósito de que sea adoptada por la Asamblea y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La cumbre entiende que la posesión de armas de destrucción masiva por Israel y "su rechazo a someter a inspección internacional sus instalaciones nucleares" constituyen un grave peligro para la paz y la estabilidad de la región.

En su discurso de clausura, el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, estimó que la dinámica de paz surgida de la cumbre "exige el respeto de la legalidad internacional" y apela a la implicación de la comunidad internacional.

Buteflika ya había solicitado presiones internacionales sobre Israel, acusando al Estado judío en su discurso de la sesión inaugural de la cumbre de ser el único responsable de la escalada de la violencia y de las "tergiversaciones a propósito del proceso de paz".

Otro aspecto focal del encuentro recogido con la unanimidad de los presentes fueron las reformas internas en la organización, fundada en 1945, que cumplía 60 años de existencia y no había sido reformada.

La cumbre decidió crear un Parlamento árabe consultivo formado por 88 miembros, con sede en la capital siria, y dos ternas o "troikas", una presidencial y otra ministerial, para el seguimiento de las decisiones tomadas colectivamente por los árabes.

La tercera reforma es la modificación del sistema de votación que venía rigiendo hasta ahora, basado en el consenso, al que se incorporarán dos opciones, la de la mayoría de los dos tercios para cuestiones que se consideren vitales, y la de la mayoría simple para asuntos de menor importancia.

Queda por saber qué mecanismos serán los que califiquen los temas que serán tratados en futuras reuniones de alto nivel.

Para Buteflika, el Parlamento permitirá la participación de las poblaciones, y las dos ternas reflejan "el realismo y la eficacia que queremos erigir en tradición".

La Declaración final aborda la cuestión del terrorismo, condenado bajo todas sus formas y aspectos, y denuncia los crímenes terroristas "que representan una amenaza para la integridad nacional de los estados árabes, su seguridad y estabilidad".

El documento defiende la celebración de una conferencia internacional sobre el terrorismo en el marco de las Naciones Unidas con el fin de establecer una definición lo más exacta de esa lacra, de forma que se pueda distinguir entre tal fenómeno, el Islam y el derecho de los pueblos a "resistir frente a la ocupación".

El capítulo sobre el terrorismo no contiene ninguna novedad, de la misma forma que el que se refiere al plan de paz, y tan sólo los aspectos de la reforma son elementos nuevos que vienen a unirse al funcionamiento de la Liga.

En el encuentro estaba prevista la participación de los 22 jefes de Estado, aunque finalmente sólo fueron 13 los que decidieron acudir a Argel al máximo nivel, algo que los argelinos no quisieron calificar de negativo, afirmando diplomáticamente que "lo importante es que todos los países estaban representados".

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