Llaman a dividir Bolivia "a tiros"
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«La gente comienza a gritar libertad, a gritar democracia, autonomía, y el gobierno se empeña por ir por una vía totalitaria, no democrática, agresiva, al mejor estilo fascistoide de las dictaduras (militares) de otros tiempos», afirmó Germán Antelo, líder de la principal organización civil de Santa Cruz, quien se sumó a la huelga de hambre.
En un estilo más desenfadado y directo, Fernández propone «una nación oriental y que nosotros nos dediquemos a hacer que esta nación sea justa, correcta y productiva».
Su planteamiento emerge porque «al mío, a mi país, no lo entiendo, ni lo amo. Soy boliviano, pero lo que amo es esta tierra de acá, y estoy proponiendo eso: dos Bolivias, unidas pero separadas, la del Oriente y la del Occidente».
La idea de Fernández no es descabellada para algunos dirigentes civiles que, sin embargo, prefieren no comprometerse con ella.
La hipotética nación del Oriente comprendería además a las regiones agropecuarias de Beni y Pando y la sureña Tarija, donde se concentra el grueso de la riqueza hidrocarburífera del país.
La de Occidente estaría conformada por las andinas La Paz, Oruro, Chuquisaca, Cochabamba y Potosí. Fernández se cuida de hablar de separatismo y de independencia regional, porque ésta llegará «el día del arquero, cuando nos separemos las dos naciones. Tenemos que convivir (pero) de hecho estamos conviviendo dos naciones diferentes».
La polémica también fue discutida desde otro frente. Un comunicado de los pueblos indígenas del Oriente, Chaco y Amazonia, donde se concentran los guarayos, guaraníes y chiquitanos, consideró que «ha llegado el momento de llevar adelante el proceso de separación de la Bolivia andina para dar lugar al nacimiento de una Patria Nueva», con democracia y autonomía regional.




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