25 de marzo 2004 - 00:00

"Logramos que todos se sientan Yassin"

El asesinato del jeque Ahmed Yassin no proporcionará una mayor seguridad al pueblo de Israel. Forma parte del ciclo de violencia que no cesa de crecer desde el principio de la segunda intifada, en setiembre de 2000.

En el instante mismo del asesinato, en la mañana del 22 de marzo, se inició la cuenta atrás del próximo ataque terrorista
. Lo único que falta por saber es si este atentado tendrá lugar en Israel o se dirigirá contra objetivos judíos en otras partes del mundo. ¿Caerán víctimas inocentes esta vez?

• Venganza

El jeque Ahmed Yassin era un extremista que abrazó la causa del odio y la violencia. Ahora bien, aunque el mundo sin él podría ser mejor, no necesariamente será más seguro. Sea quien sea, su sucesor en la dirección de Hamas buscará venganza.

El asesinato del jeque Yassin ha creado una situación artificial en la que los palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordiania se sienten obligados a permanecer juntos, unidos. Hemos creado una situación en la que «todos somos Yassin», cuando la mayoría de los palestinos rechaza a la persona y sus métodos. En lugar de separar a los pragmáticos de los extremistas, el asesinato convirtió a los palestinos en un colectivo unido y furioso que clama venganza al unísono.

Israel, incluso bajo el mandato de Sharon, puede declarar que cesa unilateralmente sus acciones militares. No estamos negociando con el actual, Abu Ala. Israel debería aproximarse a él y declarar que está dispuesto a retomar las negociaciones interrumpidas en Taba, en enero de 2001. Tenemos un socio palestino que ha cometido graves errores durante la intifada. Sin embargo, este socio es pragmático y desea llegar a un acuerdo. En lugar de acelerar el final de la Autoridad Palestina, debemos llegar a un acuerdo muy parecido al que alcanzamos en Ginebra hace unos meses: dos estados soberanos vecinos, la frontera internacionalmente reconocida de 1967 con modificaciones consensuadas, Jerusalén como capital de los dos estados, una solución justa para el problema de los refugiados y unos acuerdos de seguridad adecuados. Hamas florece en la oscuridad, cuando no hay esperanza. Y se marchita en cuanto hay en marcha un proceso político serio. Es lo que ocurrió a finales de la década de los noventa. No hay mayor amenaza para los defensores de un Estado panislámico en todo Oriente Medio que un acuerdo palestino-israelí que vea la aparición de un Estado palestino.

(*) Impulsor del acuerdo de Ginebra.

Dejá tu comentario

Te puede interesar