Los planes británicos para convocar a un referéndum en el peñón de Gibraltar fueron aplazados por dos años, incluso si los gobiernos de España y el Reino Unido llegan a un acuerdo sobre la soberanía compartida de ese territorio, dijo hoy el canciller británico, Jack Straw.
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El aplazamiento de la convocatoria se decidió en la reunión oficial entre el premier inglés Tony Blair y el jefe del gobierno español, José María Aznar, y fue anunciada por Straw pocas horas después.
Tanto Blair como Aznar se negaron a dar a conocer a la prensa el contenido de la reunión privada, pero un vocero de Downing Street informó que en la entrevista no se tomaron decisiones definitivas sobre el futuro del peñón.
Sin embargo, poco después, el canciller británico declaró que un posible referéndum para el pueblo gibraltareño deberá esperar hasta el 2004, medida que permitirá a los residentes y políticos locales modificar un plan de acción sobre la propuesta de una soberanía compartida entre Londres y Madrid.
Por su parte, las autoridades españolas expresaron su descontento sobre la posibilidad de que el propio pueblo de Gibraltar tenga la última palabra sobre el futuro del peñón y aclararon que nunca abandonarán los pedidos por conseguir una soberanía absoluta del territorio, que permanece bajo dominio británico por más de 300 años.
Straw afirmó además que ambas partes son concientes de que existen "verdaderas diferencias" tras las últimas reuniones y agregó que si se consigue un acuerdo entre ambos países, habrá un extenso período de negociaciones bilaterales antes de llegar a un referéndum.
"Esto se debe a que queremos facilitarle la vida a los gibraltareños, dándoles más control sobre su propio futuro y menos interferencia por parte de España. Necesitamos que este proceso de negociaciones se haga de manera calma, seguido por un extenso período de deliberación por parte de los residentes locales", declaró Straw.
Tras la reunión con el premier británico, el presidente español indicó que las negociaciones no están en crisis y señaló que habrá un largo proceso de debate entre ambos gobiernos.
"Somos concientes de las dificultades a que deberemos enfrentarnos", dijo Aznar y agregó que, de todos modos, "la reunión con Blair ha sido muy positiva y constructiva".