Londres (Reuters, AFP, EFE) - El nuevo gobierno de Gran Bretaña anunció ayer su intención de retirar 500 de sus soldados apostados en el sur de Irak, para luego evaluar la posibilidad de proceder a nuevos repliegues de efectivos.
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La información, revelada ayer por el ministro de Defensa, Des Browne, se conoció un día después de que la prensa local revelara planes del gobierno de Gordon Brown de proceder al retiro de los efectivos británicos de Irak tan pronto como sea posible, de modo de cerrar un capítulo que le costó caro a su antecesor, Tony Blair, en términos de popularidad y de acusaciones de hacer un seguidismo ciego de las políticas de la Casa Blanca.
«Llegamos al punto en que actualmente tenemos 5.500 soldados en Irak y si, como esperamos, dentro de unas semanas logramos entregar el palacio de Basora al control de seguridad de los iraquíes, podremos reducir unos 500 más», manifestó Browne al Parlamento.
«En dicha etapa haremos una evaluación sobre la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes, en consulta con nuestros aliados, y especialmente con nuestro aliado principal, Estados Unidos, acerca de la posibilidad de movernos de allí al punto que podamos retirar nuestras fuerzas», agregó. Las tropas británicas fueron desplegadas principalmente en la provincia sureña de Basora, que tiene una ciudad con el mismo nombre y alberga a la industria petrolera del sur de Irak.
Recientemente se redujo la cantidad de soldados británicos de 7.000 a 5.500.
Repliegue
El periódico «The Observer» informó el domingo que el gobierno laborista trabaja en un plan de repliegue que, en su hipótesis más optimista, prevé que para fin de año sólo queden en Irak 1.500 soldados del Reino Unido.
Las presiones para acelerar la retirada se incrementaron al trascender fragmentos del informe de una comisión multipartita -equivalente al Grupo de Estudio sobre Irak que en EE.UU. encabezó James Baker- que, aunque no fija una fecha dada para la salida de las tropas, insta al gobierno a sacarlas del país árabe no bien haya terminado el entrenamiento de las fuerzas locales, sin entrar en consideraciones sobre la situación de seguridad.
En el actual clima de violencia, gestos como el británico, y la presión por un retiro que crece en forma paralela en EE.UU., causan inquietud. El secretario general de las Naciones Unidas, el coreano Ban Ki-moon, advirtió ayer contra cualquier retiro «abrupto» de las tropas estadounidenses de Irak, previo a las conversaciones que mantendrá hoy con el presidente George W. Bush.
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