Londres: terror en secretarías por cartas bombas

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Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La policía británica puso en alerta a las empresas locales luego de que se confirmara que ya son siete las cartas bomba que estallaron en el país, una de ellas ayer, en episodios definidos como «muy preocupantes» por el gobierno de Tony Blair.

Las fuerzas del orden apelaron tanto a las empresas como a los ciudadanos particulares para que extremen las precauciones cuando manejen la correspondencia. «Si se tiene alguna sospecha sobre alguna carta o algún paquete, no debería abrirse y se debería llamar a la policía inmediatamente», dijo ayer en una conferencia de prensa en Londres Anton Setchell, oficial de la llamada Unidad Nacional de Situaciones Extremas (NCDE), que dirige las investigaciones.

  • Vínculo

    Hasta el momento se pudo establecer un vínculo entre los tres primeros paquetes bomba enviados el 18 de enero pasado. El remitido a la compañía de pruebas de ADN Blacklands Way en el condado de Oxfordshire (sur de Inglaterra) causó heridas leves a una mujer de 40 años, mientras que los otros dos, dirigidos a la sede del Servicio de Ciencia Forense en Birmingham (West Midlands) y a una compañía en Oxfordshire fueron interceptados y no causaron daños.

    Los tres paquetes tenían un remitente similar y en uno de ellos aparecía el nombre de Barry Horne, un activista radical de los derechos de los animales que murió en 2001 cuando cumplía una condena de dieciocho años de cárcel por una campaña de ataques con bombas incendiarias, según fuentes policiales citadas por la agencia británica «PA».

    Quienes están detrás de los envíos de cartas bomba tienen como intención «asustar» y «causar heridas relativamente leves», a juicio de Setchell, quien destacó que los paquetes no contenían «explosivos convencionales», sino lo que parecen cargas pirotécnicas.

  • Campaña

    La prensa británica especuló sobre la teoría de uno o varios conductores de vehículos que habrían lanzado una campaña para asustar al gobierno contra un próximo aumento del peaje vehicular, que comenzará a regir desde mediados de mes y que, al ser anunciado, provocó fuerte rechazo.

    Las siete cartas bomba, cinco de las cuales explotaron y otras dos fueron interceptadas, tuvieron como objetivo empresas o agencias del gobierno, ya que, aunque una fue dirigida a un domicilio particular, éste también es utilizado como sede profesional. Todas las empresas identificadas tenían relaciones con el sistema penal, concretamente con actividades forenses y la regulación del tráfico.

    El primer ministro británico, Tony Blair, afirmó en el Parlamento que se está investigando «con mucha atención» las explosiones. Poco antes, el ministro del Interior británico, John Reid, había dicho que los episodios «son muy preocupantes». «Es importante, sin embargo, que permitamos a la policía seguir con su investigación sin especular al respecto», destacó Reid.
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