San Pablo (ANSA) - El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva prevé para esta semana nuevos anuncios para reactivar la economía, pero los industriales se muestran escépticos sobre la recuperación del mercado interno y el mercado financiero critica su propuesta para aliviar el ajuste fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La semana pasada, el mandatario realizó una serie de anuncios de inversiones en viviendas y obras de infraestructura por más de 2.000 millones de dólares, en un intento de estimular la economía luego de la difusión de los datos oficiales sobre la caída de 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2003.
El vocero presidencial, André Singer, sostuvo el viernes que Lula ordenó a sus colaboradores que le preparen para los próximos días un plan de obras de saneamiento para este año por un total de 1.400 millones de dólares. Lula quiere que el Fondo no contabilice como gastos las inversiones públicas en la fórmula para calcular el superávit fiscal primario que su país tiene que lograr para asegurar el pago de los intereses de su deuda. Los analistas del mercado financiero consideran que la propuesta no es viable. «Este tipo de ideas son muy lindas en la teoría, pero no tienen pie ni cabeza en el mundo real», dijo, duro, Sergio Werlang, ex director del Banco Central y actual economista jefe del Banco Itaú.
«No sirve para nada el maquillaje: gasto es gasto. Lo que está garantizando la confianza del mercado en Brasil es la austeridad fiscal y el mantenimiento de los contratos», agregó Werlang. Los industriales, por su lado, están escépticos sobre la reactivación del mercado interno, por lo cual han postergado sus inversiones y siguen apostando a las exportaciones, según un relevamiento de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP).
Esta semana, serán difundidas las cifras sobre el comportamiento de la industria en enero y las expectativas son pesimistas.
Dejá tu comentario