23 de octubre 2003 - 00:00

Los "vice-papas" hoy manejan el Vaticano

Ciudad del Vaticano (AFP) - La debilidad del papa Juan Pablo II, cuyas condiciones de salud se han agravado en los últimos meses, dejan al descubierto las personalidades que manejan los hilos del poder en el Vaticano, entre ellas el secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, y el secretario privado del Papa, el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz.

Varios «vice-papas», cargo que no existe en realidad, asumieron en los últimos meses responsabilidades debido a la enfermedad del Papa, que lo obliga a delegar a sus colaboradores importantes decisiones.

Entre las personalidades clave, resalta el número dos del Vaticano, el cardenal Sodano, el equivalente del primer ministro en un gobierno, veterano diplomático y apasionado de América latina. Teólogo de formación, Sodano, de 76 años, proveniente de una familia acomodada italiana del Piemonte (norte), realizó toda su carrera en la Curia Romana, y desde 1959, con Pío XII, entró al servicio de la diplomacia vaticana.

Por más de diez años, desde 1977, fue nuncio apostólico en Chile, en plena dictadura militar, convirtiéndose en el artífice de la visitadel Papa a ese país en 1987. Acusado de simpatizar con el régimen de Augusto Pinochet (1973-90), Sodano se pronunció en 1999 a favor de su liberación cuando fue detenido en Londres por orden de la magistratura española. Convocado al Vaticano en 1988 como «ministro de Relaciones Exteriores», fue nombrado secretario de Estado en 1990
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• Administración

Sodano, que ha acompañado al Papa en todos sus viajes desde que sus condiciones de salud se han deteriorado por la enfermedad de Parkinson, lo reemplaza en algunas ceremonias, realiza la lectura de anuncios importantes y, sobre todo, está encargado de la administración ordinaria.

El papel del arzobispo Dziwisz como «vice-papa» es completamente distinto y a la vez indispensable, ya que es el hombre más cercano al Papa, su secretario personal desde hace más de 40 años. Stanislaw, de 64 años, acompaña con su buen humor al Papa, contándole chistes, haciéndole bromas, y ahora sirviéndolo fielmente en la enfermedad
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