Lozada advirtió por golpe "narcosindical"
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•Mediadores
Con respecto a la oferta de Sánchez de Lozada de convocar a un plebiscito sobre la cuestionada exportación de gas a EE.UU., la oposición ratificó el rechazo. «Después de la cantidad de compañeros acribillados, la posición del pueblo boliviano es dejarlo fuera del gobierno», dijo el líder opositor, diputado y dirigente cocalero, Evo Morales.
Incluso Morales no descartó la lucha armada: «Si la represión es la única respuesta a sus reivindicaciones, temo de verdad que se llegue a la lucha armada. Para evitar llegar a estos extremos terribles y para que los indígenas no pierdan la esperanza, hemos decidido jugar la carta política», indicó Morales al diario francés «Le Monde».
La oposición pidió al vicepresidente Mesa, que asuma el poder. Pero éste, un intelectual independiente que se alejó del gobierno el martes en desacuerdo por la violenta represión, marcó distancia de esa iniciativa. «No estoy dispuesto a servir como instrumento en un proceso creciente y peligroso», dijo.
Largas columnas bajaron a pie desde las laderas miserables de la ciudad, y también de El Alto, ciudad vecina de La Paz.
Además, un centenar de intelectuales, artistas, empresarios, antiguos miembros del gobierno y sacerdotes, ampliaron la huelga de hambre que se realiza en 38 lugares diferentes de Bolivia, según la ex defensora del pueblo Ana María Romero.
«El Presidente ya no tiene credibilidad y su propuesta no fue oportunamente planteada, por lo tanto lo que corresponde es que renuncie», dijo el viceministro de Microempresa, Samuel Soria, hombre del partido populista de derecha NFR, ex aliado del gobierno. Soria renunció y se sumó a la huelga de hambre.
•Preocupación
En Sucre, Santa Cruz de la Sierra (polo económico en el este de Bolivia) Oruro y Potosí, las manifestaciones de descontento persistían y tendían a recrudecer.
Estados Unidos dijo, por su parte, que está preocupado por «elementos antidemocráticos» que buscan derrocar al presidente boliviano. «Eso sería una gran tragedia para el pueblo boliviano», dijo Roger Noriega, secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para América latina.
La situación de desabastecimiento de la ciudad pareció menguar después que en la madrugada una caravana militar se abrió paso a fuerza de disparos con suministros de combustibles y alimentos.



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