Luego de seis años, EEUU y Cuba avanzaron en las discusiones sobre migración
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La reunión, la primera en cinco años, sirvió para "avanzar en la identificación de áreas" en las que ambas partes deben "trabajar y cooperar para garantizar el cumplimiento de estos acuerdos y propusimos alcanzar un nuevo acuerdo en materia migratoria", dijo el representante cubano.
Con esta reunión los dos países reanudan su diálogo sobre asuntos migratorios que se suspendió de facto en 2003 y oficialmente un año después, durante el segundo mandato del presidente George W. Bush y por orden suya.
Desde su llegada a la Casa Blanca a principios de año, el presidente Barack Obama ha intentado mejorar las relaciones con el país latinoamericano y enviado algunas señales en ese sentido como el levantamiento, en abril pasado, de las restricciones a los viajes de familiares y envíos de remesas a la isla.
Estados Unidos y Cuba no tienen relaciones diplomáticas desde hace casi medio siglo, cuando en febrero de 1962 Washington estableció un embargo total contra la isla bajo gobierno comunista.
Al referirse a la marcha de este primer contacto entre los dos países, el viceministro cubano de Exteriores expresó su "preocupación" por lograr los objetivos de los acuerdos migratorios "mientras que en EE.UU. exista la Ley de Ajuste Cubano".
En el mismo sentido se pronunció respecto a "la política de pies secos-pies mojados", que, según dijo, "estimula las salidas ilegales y el contrabando de personas, al ofrecer un tratamiento diferenciado a los cubanos que arriban ilegalmente al territorio de EE.UU.".
Las leyes migratorias estadounidenses establecen que los inmigrantes cubanos ilegales que tocan tierra pueden permanecer en Estados Unidos y al cabo de un año obtener la residencia.
Por el contrario, los que son interceptados en el mar, aunque sea a pocos metros de la orilla, deben ser devueltos a Cuba.
La delegación estadounidense, dirigida por el subsecretario de Estado adjunto para América Latina, Craig Kelly, emitió al término de la reunión un comunicado en el que "EE.UU. reafirma su compromiso para promover una migración segura, ordenada y legal".
"Entablar estas conversaciones subraya nuestro interés en proseguir con discusiones constructivas con el Gobierno de Cuba de cara a avanzar en asuntos de mutua preocupación", dijo el portavoz del departamento de Estado, Ian Kelly.
Agregó que en este primer contacto EE.UU. subrayó las "áreas para una cooperación exitosa en migración, además de identificar los obstáculos para la plena implementación de los acuerdos" existentes.
Las prioridades estadounidenses en materia migratoria incluyen, según Kelly, "asegurar que la Sección de Intereses en La Habana puede operar de manera plena y efectiva".
Otras prioridades destacadas por EE.UU. en la reunión fueron, según su portavoz, "lograr el acceso a aguas profundas de los puertos para una repatriación segura de los inmigrantes y garantizar que el personal consular de la Sección de Intereses en La Habana puede monitorear el bienestar de los migrantes repatriados".
Kelly señaló también como objetivo el "lograr que el Gobierno cubano acepte la repatriación de todos los nacionales cubanos a excluir debido a su historial criminal".



