Lula asumió su segundo mandato en Brasil

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El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva anunció esta tarde, al asumir su segundo mandato, que su gobierno impulsará de inmediato un conjunto de medidas orientadas a acelerar el crecimiento de la economía y la inclusión social.  

Al hablar ante la Asamblea Legislativa, Lula repasó los logros de su primer gobierno en materia económica y social, y planteó los desafíos para su segundo mandato en base a tres palabras: "acelerar, crecer, incluir".

En este contexto de prioridades de su segundo gobierno, el presidente Da Silva y líder del Partido de los Trabajadores anunció que en los próximos días dará a conocer el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), con el que se buscará revertir el bajo desarrollo del PBI del último bienio.

En diciembre, el gobierno de Brasil bajó por tercera vez en el año su previsión sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2006, al reducirlo del 3,3 por ciento inicial a un 2,8 por ciento, debido a una expansión productiva menor de la industria y los servicios.

Las modestas tasas de crecimiento económico de Brasil constituyen el principal problema del reelecto presidente, quien prometió en su campaña tomar medidas para que el PIB del país pase a expandirse a un ritmo del cinco por ciento anual desde 2007.

Esta necesidad llevará a una anunciada reformulación de su equipo de gobierno, cuyos nuevos funcionarios, se especula, se darán a conocer en enero.

En su discurso ante la asamblea, el mandatario indicó que las medidas estarán orientadas a optimizar los recursos, aumentar las fuentes de financiamiento, promover planes de infraestructura, priorizar el desarrollo energético y alcanzar un equilibrio entre la inversión pública y privada.

El mandatario brasileño, reelecto en segunda vuelta electoral con el 61 por ciento de los votos, pidió "osadía, coraje y creatividad para abrir nuevos caminos" que permitan un crecimiento con fuerza de la economía y un equilibrio social, dos ejes que dominarán su segundo gobierno.

"Vamos a destrabar a Brasil para crecer e incluir en forma más acelerada. Hay que desatar algunos nudos decisivos para que el país pueda usar la fuerza que tiene y avanzar a toda velocidad", hacia un "crecimiento sostenible y duradero con responsabilidad fiscal".

Al recordar su origen popular y su militancia gremial, Lula garantizó para sus próximos años de gobierno "el compromiso más profundo de gobernar para todos, pero cuidando a los que más precisan y defendiendo los intereses de los más pobres".

"Brasil continúa con sus problemas de injusticia", fue una de las frases más definitorias de la realidad de la mayor economía latinoamericana, la que presenta al mismo tiempo uno de los índices de desigualdad social más amplios del mundo.

En otro aparte de su discurso, Lula también planteó "ampliar el diálogo" entre "las fuerzas que se identifican con este gobierno y para las que están en la oposición.

Tenemos que construir consensos que no eliminen nuestras diferencias ni borren conflictos propios de sociedades democráticas", dijo.

Al dirigirse específicamente a las fuerzas de oposición -cuyos representantes estuvieron mayoritariamente ausentes hoy en la ceremonia de posesión-, Lula dijo que no desea que cambien de posición.

"Quiero pedirles solamente que miremos más a lo que nos une que a lo que nos separa, y que estemos a la altura de lo que necesita y desea nuestro pueblo. Sólo así podremos estar todos a servicio de ese país al que tanto amamos", enfatizó.

Otra de las frases que tomó especial significancia, a la luz de la ola de violencia que afectó a la ciudad de Río de Janeiiro en las últimas jornadas, fue la referida a que "nunca se combatió tanto la corrupción y el crimen organizado" en Brasil.

Unas 24 personas murieron en la ciudad de Río en los últimos días del año, a lo que el Gobierno federal ofreció tropas nacionales para controlar la seguridad en las calles cariocas, ofrecimiento rechazado por el gobernador que también asumió hoy.

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