San Pablo - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, logró ayer un contundente aval del Partido de los Trabajadores a su giro al centro en materia económica, sentó las bases de una audaz reforma previsional -crucial para el éxito de su gestióny puso en marcha mecanismos que le permitirán controlar la rebelión de su ala izquierda o, en un caso extremo, decidir su expulsión. El PT realizó el fin de semana en un hotel de esta ciudad una esperada reunión de su directorio nacional, que finalizó con la aprobación por amplia mayoría de una resolución que respalda las medidas de ajuste fiscal del ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El comunicado afirma que la generación de un mayor superávit primario y la «suba transitoria» de las tasas de interés -medidas muy criticadas por el ala «chiíta» de PT-son políticas preferibles a instrumentos «de dudosa eficiencia» como el control de precios o de cambio, que «suscitarían desconfianzas en relación con el nuevo gobierno, pudiendo profundizar la crisis económica». Después de tres horas de un debate «duro, pero respetuoso», tal como fue descripto a Ambito Financiero por uno de los participantes, la resolución de la mayoría fue aprobada con 54 votos sobre un total de 81. Otros dos proyectos de resolución, patrocinados por sendos sectores izquierdistas, quedaron en el camino recibiendo apenas 13 y 8 sufragios, respectivamente. El presidente del PT, José Genoino, abrió la reunión el sábado con Lula sentado a su derecha. Tras un breve y enérgico discurso en tono de campaña, Genoino saludó efusivamente a un enviado del gobierno de Cuba y declaró la posición del PT contra la guerra en el Golfo Pérsico. Tras esos dos gestos dirigidos a «las bases», Genoino -casi en clave peronista-pidió la salida de los «compañeros periodistas». Comenzaba el debate en serio. Mientras las discusiones ganaban en intensidad, a pocas cuadras del lugar militantes del PT participaban de una manifestación que reunió a 8.000 personas contra la guerra. En su desconcentración, una gruesa columna de militantes pasó justo por la puerta del hotel donde la directiva deliberaba, pero -ajenos a ello-los militantes ni se detuvieron.
Las declaraciones de los protagonistas de la reunión obtenidas por este enviado permiten asegurar que la disputa que divide al PT entre pragmáticos e izquierdistas permanece intacta. Pero, como susurró un importante referente del ala moderada a Ambito Financiero, la aprobación de una resolución de apoyo a las medidas oficiales «es un precedente imposible de ignorar por los sectores radicales: si en el futuro votan en el Congreso contra los principios de esta resolución quedarán expuestos, de acuerdo con lo que establece el estatuto del partido, a diferentes sanciones e, incluso, a su expulsión». Establecer esta advertencia fue uno de los principales objetivos del encuentro. Sin embargo, el oficialismo petista buscó mostrarse conciliador y no cumplió con las amenazas previas de «amonestar públicamente» a los principales referentes rebeldes, como la senadora Heloísa Helena. Y, además, aceptó la propuesta de los izquierdistas de establecer dos seminarios para debatir la política macroeconómica y la polémica y crucial reforma previsional. Pero Genoino se ocupó de aclarar que la concesión no fue tal: los seminarios «sólo serán de estudio, debate y profundización, pero no serán resolutivos. Esas cuestiones no han quedado abiertas». Es que nadie quiere pagar el costo de la ruptura del PT. Los radicales, porque saben que poco les queda políticamente si se enfrentan con Lula y se establecen en soledad a la izquierda del partido; para la mayoría moderada, se quiere evitar pagar un costo de cara a la militancia y no ceder votos que a la hora de las decisiones importantes podrían ser importantes en el Congreso. Eso si los más radicales de una vez aceptan el principio estatutario de la disciplina partidaria. En ese sentido, las primeras declaraciones parecen prenunciar nuevas tempestades. «El documento que se aprobó no refleja el programa (electoral) del partido y no obliga a todos los que estamos en contra a apoyar las decisiones del gobierno», dijo a una nube de periodistas Heloísa Helena, con voz suave pero con corazón libertario. El otro gran referente de los izquierdistas, el diputado Joao Batista de Araújo, conocido como «Babá», dijo que el consenso en el directorio era «imposible» ya que lo que se buscó con la reunión fue «cambiar la historia del partido y forzar a los legisladores a seguir una orientación que no fue debatida en la base partidaria». Consciente de que este documento podría servir en el futuro para apartar a los rebeldes del partido, Babá buscó un paraguas legal afirmando que las decisiones del Congreso partidario de 2001 están por encima de la resolución votada el sábado. La izquierda y la extrema izquierda del PT cuentan con 32% de los cargos en el Directorio Nacional, además de 25 a 29 diputados -sobre un total de 92- y 2 de 14 senadores. Para Lula se trata de, en lo posible, «encuadrar» a los díscolos para no debilitar la base parlamentaria del partido y, en último caso, no crear «víctimas» con proyección nacional y así limitar las deserciones. Más allá de la renovación de la conducción -reemplazando a los dirigentes con funciones ejecutivas-, el otro aspecto fundamental del encuentro fue el relanzamiento del gobierno, que a dos meses y medio de gestión comienza a mostrar un cierto estancamiento prematuro.
•Flaqueza
Precisamente la alcaldesa de San Pablo, Marta Suplicy, fue designada vicepresidenta del PT. «Justamente en la política social, que es nuestro fuerte, estamos flacos», dijo Lula el sábado al directorio. Se refirió así sobre todo a los crecientes cuestionamientos al plan Hambre Cero, la niña de sus ojos, que registra un verdadero «avance cero» en medio de inconcebibles desinteligencias e ineficiencias. Y para complicar más su situación, el ministro de Seguridad Alimentaria, José Graziano, asombró a propios y extraños con un lapsus inconcebible: dijo que hay que atender a la población del Nordeste porque, si no, seguirá migrando a las grandes ciudades y nunca será posible circular por ellas sin auto blindado. En tanto, los diarios de ayer revelaron que después de dos meses y medio de un debate infinito -una de las especialidades del PT, aseguran quienes aún no lo quieren-69% de los cargos federales en los estados permanece sin dueño. Una explicación a la ineficiencia de gestión que, salvo el área económica y previsional, se achaca al gobierno. Así las cosas, el relanzamiento del gobierno tiene tres aspectos: mejorar rápida y drásticamente la política social, imponer una profunda reforma previsional que -si bien no será la ideal, dará una señal positiva de compromiso con la racionalidad administrativa-y apurar el ingreso del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) a la base del gobierno para asegurar las mayorías parlamentarias.
Dejá tu comentario